97-84087-12
Williams, John Henry
El comercio internacional
Argentino en un régimen...
Buenos Aires
1922
MASTER NEGATIVE #
COLUMBIA UNIVERSITY LIBRARIES
PRESERVATION DIVISION
BIBLIOGRAPHIC MICROFORM TARGET
ORIGINAL MATERIAL AS FILMED - EXISTING BIBLIOGRAPHIC RECORD
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Box 209
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Willioiris, John HeniT', 1887- *
... ”1 comercio internacional Argentino en un |
régimen de papel moneda inconvertible,^ 1880-1900 i;
... por Jo3in II. Willians ... traduooi^ y slntesi»
por el Seminario de economía y finanzas . . . f
Buenos Aires, Hercatali, 1922. ■ |
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lio p. diagrs. ^l-^“.ow« (Estudios ecónémioas ’
de Haward, v. 22) ' "
At head of title:- Facultad de ciencias econéni- t
cas
Extractado de la
3.cas,
\^|ifeevista de oienoiaé econém- ^
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Unív, Ixohange jyi, J 9 ^927
FACULTAD OE CIENCIAS ECONÓMICAS
£1 Conierch) Internacional Argentino
en im régimen de papel inconYertible
18^0 - 1900
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Vetteen XXII de los' **C«6fdios Ecoudmices de Haword'’
publicedos baio la Direccida del DepaHamestó de EceBemla
POR
JOHN H. WaUANS, PH. D.
ProfeAOr Asociado de Banco» en ia Universidad da NoHhwesiern
b-profesor de Eco&aisia en ia Universidad de Prmcetoa
Traducción y Sínfesia por el Seminario de Economía y Finaiuas
■ V _ (Cxfrada^ de la Reviste
^ de Ciendaa Económicas)
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* Botaos Aires
lamente MERCATAU — Avenida Aco>‘fe 371
1922
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El Comercio Internacional Argentino
en un régimen de papel moneda inconvertible
1880-1900
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FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS
El Comercio Intemacíonal Argeqtiiio
en un régimen de papel moneda inconvertible
^ :
1880 - 1900
Volúmen XXII de los '‘Estadios Económicos de Haward’^
publicados bajo la Dirección del Departamento de Economía
POR
JOHN H. WILLIANS, PH. D.
Profetor Asociado de Bancos en la Universidad de Norfhwestern
Ex>profesor de Economía en la Universidad de Prínceton
Traducción y Síntesis por el Seminario de Economía y Finanzas
(Extractado de la Revista
de Ciencias Económicas)
V
Buenos Aires
Imprenta MERCATAU — Avenida Acoyle 271
1922
V.Í.C. V-íU) i%,\'iz.7
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INTRODUCCION
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Al editar este folleto, el Seminario ensaya una nueva for=-
ma de actividad: la de difundir lo más selecto que en el ex-
tranjero se escriba sobre nuestras cuestiones económicas, y lo
que con ellas tenga atingencia.
Comienza esta nueva serie de publicaciones, con la tra-
ducción y síntesis del libro Argentine International Trade
Under Inconvertible Paper Money, 1880-1900, óptimo fruto
de las investigaciones que el Profesor John H. Williams rea-
lizara en 1917 durante los meses de su estada entre nostoros,
como travelling fellotv de la Universidad de Harvard. Sin
apartarse un momento de la realidad concreta, el autor in-
quiere, en esta obra, la interdependencia entre el papel moneda,
los préstamos extranjeros y el comercio exterior, para formu-
lar en seguida la teoría del comercio internacional en un régi-
men de papel inconvertible.
No es la primeera ni la última vez que el joven profesor
norteamericano es atraído por nuestros problemas. En Mayo
de 1919 publicó en el Quarterly Journal of Economics, de
Harvard, un estudio sobre los “Cambios Internacionales y
Balances de Pago Latino-americanos durante la guerra”, en
el que se ocupa especialmente de nuestro país. Y en Marzo
de 1921, renueva el trabajo anterior en el artículo titulado:
— 6 —
Los Cambios y Balances de Pagos de la República Argen-
tina desde el Armisticio, que apareció en la Review of Peono-
mies Statistics. ' I
La traducción y síntesis del presente trabajo, publicadas
en los Nos. 1-5 de la Serie II de la Revista de Ciencias Eco
nómicas, fueron encomendadas al señor Raúl Prebisch, jefe
de trabajos del Seminario sobre “Circulación Monetaria”, y
uno de los buenos colaboradores de esta dirección.
Eduardo M. Gonelua.
Director del Seminario
de Economía y Finanzas.
PRIMERA PARTE
Capítulo I
Durante la mayor parte del período 1880-1890, el oro en
la Argentina había sido completamente eliminado de la circu-
lación y substituido por papel moneda depreciado, de valor
metálico fluctuante.
Al mismo tiempo, el país aplicaba un extenso programa
de préstamos de capitales extranjeros, en proporciones supe-
riores a su capacidad económica.
Si a estos dos hechos agregamos que el Balance Comer-
cial “desfavorable” de la primera parte del período, se con-
vierte súbitamente en “favorable” en 1891, después de las
dificultades de Baring, tendremos las características del peno-
do que estudiaremos.
H propósito de este estudio es buscar la interrelación en-
tre los factores antedichos — papel moneda depreciado, pres-
tamos extranjeros y comercio exterior — y hacer asi un exa-
men inductivo de la teoría del comercio internacional y de los
cambios extranjeros bajo un régimen de papel depreciado.
La teoría del comercio internacional en países a patrón
oro, ha sido bien estudiada, pudiéndose resumir en la siguiente
forma :
1) Por el mecanismo del “gold point , el oro se mueve
libremente entre los países que comercian entre sí,
según lo requiera el estado del Balance de Pagos.
2) Cuando el oro sale de un país se produce la baja del
— 8 —
• *
nivel de los precios, aumentan las exportaciones y dis-
minuyen las importaciones; inversamente, cuando el
metal entra en el país, suben los precios, las impor-
taciones se estimulan y las exportaciones decrecen.
En este mecanismo, una ligera alteración en el Balance
de Pagos Internacionales, basta para ponerle en movimiento.
Por ejemplo, un aumento en los iiréstáiños tomados al extran-
jero, al causar importaciones de metálico que originan el ascenso
de los precios, animará las itnportaciones y desalentará las expor-
ciones de mercaderías. Y si la corriente de los préstamos se
mantiene pór mucho tiempo, podrá llegar uil' momento eh que
sus intereses y aíttortÍ2acibhes, sóbrepasen el monto de los nue-
vos préstamos. En tal caso, esa inversión en el' Balance de
los préstamos, determinará a su vez la inversión contraria
del Balatice Comercial.
¿Cómo explicar la inversión del Balante Comercial ocu-
rrida eh el páís en 1891? Ya que el oro no circulaba, la teoría
recién expuesta, no podría aplicarse en la aclaración de este
fenómeno. El profesor Taussig me sugirió el estudio de la
teoría del comercio internacional bajo un régimen de papel
inconvertible, indicándome lo ventajoso dd caso at^entinoj de-
bido a este trastrueque del Balance Comercial y a la duración
y voluméh de los préstamos extranjeros.
Por consiiguiehte> húestro objeto será estudiar histórica-
mente én te Argentina los trés factores citados y buscar lu^o
su interrelación.
Capítulo II
Discusión prefimíñat dé principios
Para cumplir rñejór los propósitos de esté estudie, es ne-
cesario detenerse ^evteihente en una discusión geótet-al sobre
el papel moneda ihcovertible y las fuerzas que détéríninan su
valoí.
— 9 —
I
No existe ninguna razón teórica para que el papel mo-
neda pierda su valor nominal, mientras circule libremente, es
decir mientras el- público mantenga su confianza en el gobierno
y no tenga repulsión hacia d uso del papel, y la cantidad de
papel inconvertible no sea mayor que la cantidad de oro y papel
convertible juntos que hubiese bastado en otro caso para las ne-
cesidades de la circulación.
Sin embargo, la experiencia demuestra que casi siempre
sucede lo contrario. Tal fué el caso de la Argentina, en que
1a emisión excesiva fué una de las causas de la depreciación.
IyOS escritores argentinos tienen mucha razón en atribuir las
emisiones redundantes, a la extravagancia, mala administra-
ción y a veces a móviles deshonestos de algunos gobiernos ins-
pirados en el principio tan general en aquel país de conseguir “al-
go por nada”. Con frecuencia se emitía para llenar los déficits del
presupuesto debidos a los gastos exagerados^ o para hacer
frente a tes expensas que originaban tes rebelitmes civiles o
los conflictos exteriores; En 1a gran “expansión” ( boom )
del ochenta y tantos, 1a causa principal de tes emisiones parece
haber sido el deseo de mantener la inflación, el temor a tes
consecuencias de la inevitable contracción.
Los bancos también estaban interesados en el aumento
del papel circulante. Hasta 1887, todo el papel fué emitido
por estas instituciones de carácter semi-oficiíd (pues parte de sus
miembros erart designados por el gobierno, que acudía frecuente-
mente en demanda de préstamos, y sus operaciones estaban su-
jetas a 1a regulación oficial). Teóricamente, tenían la obligación
de guardar reservas metálicas contra sus billetes, pero puede
afirmarse que, prácticamente esta disposición se cumplía muy
mal. Los bancos no perdían la oportunidad para hacer nuevas
emisioftes ya que, si en lugar de un peso oro, dispusiesen de
tres de papel, sus préstamos podrían ser triplicados casi sin
ningún costo ; y por lo mismo no se preocupaban mayormente
del destino de aquellos.
La posibilidad de 1a conversión del billete, afectó también
10 —
su valor. El gobierno argentino nunca abandonó públicamen-
te la idea de la conversión, como lo prueban los repetidos y
fracasados intentos para realizarla (1883-1885, 1887); es por
esto que la situación política interior y exterior, hacía fluc-
tuar violentamente el premio del oro, según el cariz con que
se presentaba (cuando la caída de Juárez Celman, el premio
ascendió a 186, e inmediatamente, al subir Pellegrini descen-
dió a 155)» aunque la cantidad de papel moneda en circulación
no se hubiese alterado. Estas fluctuaciones eran, sin embargo,
de menor importancia ; nos hacen ver la instabilidad de la
situación y lo sensible dd premio del oro frente a cualquier
acontecimiento ; eran la inevitable concomitancia del papel de-
preciado y no la causa fundamental de su depreciación.
t
Pero existe otro factor, olvidado frecuentemente por los
escritores argentinos, que, junto con la cantidad de papel en
circulación, afecta más fundamentalmente el premio del oro,
a saber : el Balance de Pagos Internacionales. El papel cir-
culaba libremente en la Argentina; el agricultor pagaba a pa-
pel el arrendamiento y los salarios de sus peones, y fuera de
los centros comerciales, no se tenía idea del premio del oro ;
mas, era inútil para las transacciones con el exterior, que sólo
podían hacerse a metálico ; es por esto que en las ciudades que
como Buenos Aires y Rosario tenían que hacer sus pagos al
exterior en oro, éste se cotizaba en términos de papel. Por
consiguiente los movimientos del premio del oro no sólo esta-
ban determinados por las condiciones de la oferta y demanda
de papel, sino también por la mayor o menor abundancia del
oro. Así como es verdad que un aumento en la cantidad de
papel tendía a disminuir su valor y a subir el premio del oro,
no es menos cierto que una disminución en la cantidad del
metal amarillo tenía precisamente el mismo efecto sin que hu-
biese acaecido ningún cambio en la cantidad de papel. Si el
Balance de Pagos Internacionales presentaba un déficit, había
que saldarlo en oro, y esta exportación del metal se manifes-
II
taba sobre el premio del mismo modo que una emisión de pa-
pel; por lo contrario, si el oro llegaba al país debido a un
saldo “favorable”, el premio bajaba sin que hubiese dismi-
nuido la cantidad de papel. Asimismo si el oro llegaba al
país y se emitía más papel, las dos fuerzas tendían a neutra-
lizarse y el premio se mantenía más o menos estable.
Esto nos indica el papel importante que juega el balance
internacional de pagos, respecto al valor del papel moneda.
La interrelación entre el valor del papel y el balance de pagos es
de capital importancia en la Argentina si se tiene en cuenta
el lugar que aquel último ocupa en la vida económica del país.
En el comercio exterior se concentran casi todas las energías
argentinas y de él dependen el progreso y el orden financiero
y económico de la Nación. Se exporta productos alimenticios
y materias primas y se importa productos manufacturado»,
pues el país no tiene manufacturas ni medios para desarro-
llarlas. Si por una mala cosecha, disminuyen las exportacio-
nes, la capacidad adquisitiva del país declina, y bajan las im-
portaciones. Al año siguiente, la mala situación repercute en
el presupuesto; así por ejemplo, en 1901, hubo una mala co-
secha, las exportaciones bajaron 9.000.000 de pesos, al año
siguiente las importaciones de hierro y materiales de cons-
trucción descendieron en $ 4-OOO.ooo y en mayor proporción
aún las de artículos de lujo; en consecuencia, las rentas adua-
ñeras en 1902 bajaron en 10.000.000 pesos oro.
Por otra parte, para desarrollar su comercio exterior, la
Argentina ha necesitado la ayuda del capital extranjero (el
hecho que el 90 % de los Empréstitos Internos está colocado
en el extranjero da una idea de su dependencia). En una pa-
labra, toda la estructura económica descansa en una base y
presenta casi un solo objeto, el de comprar y vender, tomar
prestado y pagar, al exterior.
Antes de entrar de lleno a investigar la interelacion bus-
cada, es preciso analizar la relación que los tres factores citados
«
— 12 —
tienen con el mecanismo de los cambios internacionales, por
el que se efectúa el contacto entre el papel moneda y el balan-
ce de pagos.
Es sabido que el papel moneda tiende a expulsar el oro
y que si se emite en demasía, el metal desaparece de la circu-
lación; en tal caso, los que tienen que efectuar pagos en me-
tálico precisan procurárselo en el mercado. En algunas dis-
cusiones, se ha exagerado este hecho y afirmado que virtual-
mente, todo el oro es expelido del país, salvo el usado en las
artes, por el mecanismo de los cambios internacionales; en-
tonces, los “cambios a oro” (gold exchange) desaparecen y
el país efectúa sus transacciones por medio de los “cambios
a papel” {paper exchange). El “cambio a oro” puede seguir-
se cotizando pero solo “nominalmente”, ya .que no habiendo
metálico en el país, las letras de cambio sobre el exterior deben
ser compradas y vendidas en papel depreciado; el cambio es el
“cambio a papel”. Tal es la opinión de Mr. Clare en su The A.
B. C. of the Foreing Exchange.
Veamos si esto sucede. Supongamos un lapso en que la
Argentina tenía moneda sana y los cambios estaban a la par.
Pronto comienzan las emisiones de papel inconvertible y como
éste no tiene uso fuera del país, el oro se hace necesario para
las transacciones con el extranjero. El balance de pagos, por
cualquier causa, se vuelve desfavorable y el saldo tiene que
pagarse en metálico por la razón siguiente: los pagos interna-
cionales se efectúan por medio de letras de cambio ; requieren le-
tras de cambio los importadores y los que tienen que remitir
fondos al extranjero, y las ofrecen los exportadores y otros
que tienen que recibir dinero del exterior. Ahora bien, en el
caso presente la suma que el país debe al extranjero es raa- i
yor que la que éste le debe, es decir que la demanda de letras
es mayor que la oferta ; y el cambio, en contra de la Argentina,
desciende hasta que conviene exportar oro (llegado el "gold
point") para saldar el déficit
Sigamos adelante en nuestra suposición. Los saldos con-
— 13 —
tinúan en contra del país y el oro por tal razón es eliminado
completamente de la circulación. Quien quiera hacer un pago
al extranjero, necesita comprar una letra de cambio que, al
representar un derecho sobre oro, se vende por el equivalente
del metal en papel depreciado. El tipo del cambio, cotónado
antes a los estrechos límites de los "gold points”, experimenta
ahora amplias fluctuaciones que marcan el paso comías osci-
laciones del premio del oro.
Teóricamente, el razonamiento es sano. Si la Argentina
no hubiese estado recibiendo continuamente préstamos en oro
del extranjero, es probable que esto hubiese sucedido; pero
el hecbo que aún durante el desastroso Pánico Baring (1890
y 1891), se mantenía el “cambio a oro” (gold exci^nge),
prueba lo contrario: existía un “cambio a oro” “real y no
“nominal”.
La relación entre el balance de pagos y el valor del papel
moneda también se mantiene en un régimen de “cambio a pa-
pel”, pues el valor del billete no sólo depende de su cantidad
sino’ de la demanda y oferta de letras de cambio. Luego, las
conclusiones que perseguimos serían las mismas, ya considere-
mos cambios a oro o a papel. Sin embargo, hay diferenc^s
entre estos dos cambios en un país a papel depreciado. En
la Argentina el que tenía que comprar una letra de cambio
primero se veía obligado a procurarse oro en la Bolsa para
efectuar la transacción desde que, de hecho, existían dos sistemas
monetarios : el de papel para las transacciones internas, y el de
oro para los negocios con el exterior, para la compra y venta
de letras que, en última instancia, de una manera indirecta, se
efectuaba a papel.
Y en esto difieren los hechos con la teoría del cambio a
papel, pues ésta afirma la inexistencia de los movimientos de
oro entre el país y el extranjero, y la completa dislocación de
los cambios (y sus violentas fluctuaciones), y del mecanismo
de los “gold points". Pero las estadísticas y el mero recordar
de los hechos diarios, demuestran la existencia de los moví-
— u —
mientos del metal y del mecanismo vulgar de los cambios. Es-
tos movimientos precisamente explican el trastrueque del
Balance Comercial en 1891, que la teoría del “cambio a papel”
no permitte interpretar.
Sin embargo, la diferencia es solo de mecanismo y no
altera materialmente las conclusiones de la teoría del comer-
cio internacional en un país a papel depreciado, desde que,
lo importante (y lo que distingue el caso de la Argentina del
de un país a patrón oro), es la existencia de este último. Es
cierto que el oro entraba y salía del país en obediencia a los
*‘gold points''; pero no llegaba a formar parte de su circula-
ción monetaria. El metal siempre estaba a premio; por con-
siguiente, un flujo de oro hacia el país no subía el nivel de los
precios ni un reflujo lo bajaba, y por lo tanto estos movimien-
tos no afectaban las importaciones y exportaciones, como hu-
biese sucedido en un país a base metálica.
De esto no se puede concluir que los movimientos del
oro no tenían importancia, no afectaban los precios. Tenían
efectos sobre el valor de la moneda, pero contrarios a los que
hubiesen tenido en un régimen metálico: un flujo de oro no
abarataba la moneda y elevaba los precios, sino que apreciaba
la moneda y bajaba los precios, al hacer descender el metal
en términos de papel.
Hasta dónde esta teoría se ha comprobado en el caso ar-
gentino, no es el lugar de decirlo; esta discusión preliminar
tiene el único objeto de descubrir el campo del presente estu-
dio destinado a investigar la interelación entre los tres facto-
res — papel moneda depreciado, préstamos extranjeros y co-
mercio exterior — con el propósito de explicar el trastrueque
del Balance Comercial del 91.
El trabajo ha sido dividido en dos secciones: Primera) La
consideración de los dos hechos: papel moneda y préstamos
y su relación. En ella se tratará de demostrar que el valor del
papel dependía en gran parte de la condición de los préstamos.
—
V que por otra parte, estos mismos emanaban considerable-
mente de la situación del papel moneda. Segunda) La consi-
deración de los efectos de esta interelación sobre el comercio
exterior. Se buscará explicar, cómo en un país de papel de-
preciado e inconvertible, acaecen los cambios en las importa-
ciones y exportaciones.
El período de veinte años que abarca este estudio se ha
dividido en dos: el de 1880 a 1885, que constituye un impor-
tante ejemplo de la relación entre los préstamos y la circu-
lación, es un período de reformas monetarias, de adopción y
suspensión de pagos en especie; 29, el período mas importante
de 1885 a 1890, fué de moneda inconvertible y depreciada de
inflación y especulación que culminan en 1891 y son segm^
por varios años de depresión y de reconstrucción hasta 18^
en que la Ley de Conversión pone fin a las fluctuaciones e
premio.
Capítulo III
I
Historia monetaria argentina hasta 1885
La década 1880-1890 es un período de “expansión”
(“boom”) en la historia económica argentina; en esos diez
años la Argentina emprende su gran desarrollo «onomico_
En 1880 se establece el fuerte Gobierno de Roca. En 1881 se
federaliza Buenos Aires y el 5 de Noviembre del mismo ano
se dicta la Ley Monetaria que es la base de la circulación ar-
gentina. Bajo la administración de Roca comienza a des-
arrollarse el gran programa de préstamos para la colonización
de nuevas tierras y la construcción de ferrocarnles.
Hasta 1880, la historia Argentina es un largo periodo de
luchas internas y guerras exteriores. Su principal industria
consistía en el pastoreo; la lana argentina era de mala calidad
y las ovejas, mal cuidadas, eran fácil presa de las epidemias.
Los métodos agrícolas estaban en estado primitivo. El trigo.
— i6 —
que después se transformó en el producto principal, no cre-
cía en cantidad suficiente para suplir las necesidades domés-
ticas, no figurando en la exportación hasta el año 1878. íEI
ccunercio exterior (combinadas las exportaciones y exporta-
ciones alcanzaba en 1870 a ^Q.ooo.ooo de pesos y a 256.000 jxk)
de pesos en 1889. La población ascendía en 1869 a 1.830.000
almas y estaba confinada a las provincias del este y del norte,
pues el resto del territorio habitado en buena parte por tribus
indígenas, permanecía aún sin cultivar.
Es interesante el estudio de la circulación monetaria an-
tes de 1851. Dice Jorge Pillado que el papel moneda argen-
tino, además de cumplir su función en los cambios, ha servido
a las finanzas oficiales, en todos los períodos, como una con-
tribución forzosa sobre la población impuesta en momentos
políticos difíciles (rebeliones, guerras, pago de gastos exce-
sivos, etc.). Las cifras de la emisión en distintas fechas, dan
una idea del monto de estos empréstitos forzosos. La pri-
mera emisión en 1822 fué de 290.000 pesos; en 1826 el monto
total en circulación alcanzó a $ 2.694.856; en 1835, 15.000.000
pesos; en 1854, a 204.000.000; en 1865, a 298.000.000. Cuan-
do se considera que la población ni siquiera se duplicó en esos
cincuenta años, es fácil comprender porqué en 1865 el valor
del peso papel apenas alcanzaba a tres o cuatro centavos oro.
En 1867, anexa al Banco de la Provincia de Buenos Ai-
res se estaWeció una Oficina de Cambios para que efectuase
la conversión de los billetes por tanto tiempo inconvertibles,
— a razón de 25 pesos papel por un peso oro ; el primer año
la Oficina acumuló 3.481.000 pesos oro, y en 1873 sus reser-
vas alcanzaron a 16.862.000 pesos oro. Pero pronto el metá-
lico ccmienzó a disminuir con rapidez. Una ley de Junio 20
de 1873 autorizó la extracción de 3.000.000 de la Oficina,
hecho que, junto a los grandes préstamos del banco al go-
bierno federal, los gastos de la guerra civil de 1874 y la crisis
I
17 —
financiera 1874-75, condujo al cierre de la oficina y a la in-
conversión.
Una cláusula de la ley sobre la Oficina de Cambios, de-
claraba que “el banco provincial podía emitir la cantidad de
papel moneda necesario, para su ejecución (de la ley)”; pa-
rece que es lo que mejor se cumplió ya que al abrirse la oficina
la cantidad de papel en circulación era de 298.458.000 pesos
y años más tarde, en 1873, el banco provincial había emitido
por medio de la Oficina 420.000.000 pesos de billetes de cur-
so legal.
En 1872, se fundó por un grupo de capitalistas un banco
de depósitos y descuentos, y además, agente financiero y pres-
tamista del gobierno. A estas dos últimas funciones, se le
obligó en compensación de la facultad, concedida por la Na-
ción, de emitir billetes de curso legal y convertibles a la vista,
hasta el doble del capital integrado. Las acciones ascendían a
20.000.000 pesos, de los cuales 2.000.000 subscribiría el go- .
bienio entregando títulos. Así comenzó su vida el Banco Na-
cional en Noviembre 1873, mientras aparecían los primeros
signos de la crisis. Por esto, para fortalecer su situación el
Banco de la Provincia restringió sus emisiones; política pru-
dente de que se aprovechó su novel rival para aumentar sus
billetes y prestar liberalmente. Así es que en 1874, cuando la
güera civil precipitó la crisis, el nuevo banco había emitido
4.500.000 pesos y contaba con 6.000.000 pesos de malos cré-
ditos en su activo. Y la inconversión de los billetes provin-
ciales en 1876, fué seguida un poco más tarde por la de los
nacionales.
El resultado neto del plan de conversión fué un enorme
aumento del papel moneda. De 298.458.000 pesos, monto que
ya sofocaba al país en 1866, la circulación fiduciaria aumentó
en más del triple hasta 1876. A fines de 1881 el monto de pa-
pel en circulación llegó a 882.000.000 pesos, oscilando el va-
lor del peso alrededor de cuatro centavos oro.
— i8 —
Después de la crisis de 1874-75, vino una saludable reac-
ción. Nuevos arreglos se hicieron para el pago de la deuda
nacional al banco provincial. El comercio exterior aumentó
en 60 %. Mejoró la condición de los establecimientos de cré-
dito entre 1878 y 1880 y el trigo hizo su aparición entre las
exportaciones.
El hecho más importante de la década 1870-1880 fué la
conquista del desierto y la entrega de las tierras conquistadas
a la colonización. Desde entonces puede decirse que empieza
I la “expansión” en la especulación inmobiliaria ; tan pronto
como las tierras estuvieron al abrigo de las invasiones de los
I indígenas, su ocupación se efectuó gradualmente y sus valo-
I res comenzaron a subir.
Aparte del desordenado estado de la circulación, parecía
no haber obstáculos para el desarrollo económico del país.
' Uno de los factores adversos, al lado de la depreciación del
i papel, consistía en la falta de uniformidad en las circulaciones,
'■ . ya que no existía moneda nacional y cada provincia tenía la
suya propia que variaba de vator aún entre dos ciudades cer-
canas. En Buenos Aires existían cuatro variedades de papel
además de las monedas extranjeras, y en las otras provincias
las piezas chilenas, peruanas, bolivianas y otras de oro, plata
y cobre, circulaban junto a los billetes de Banco Nacional, de
los bancos provinciales, de los establecimientos particulares y
aun de casas comunes de negocio. Circulaban billetes conver-
tibles e inconvertibles y las monedas de plata frecuentemente
pesaban menos que su peso oficial (caso del “melgarejo” bo-
liviano) ; es por esto que las balanzas fueron instrumento ne-
cesario en todos los negocios y oficinas.
El caso de un comerciante mendocino, que necesitaba
traer mercaderías del Rosario, y tenía su capital en papel de
Mendoza, ilustra bien la anarquía monetaria reinante; debía:
i) Cambiar en el mercado su papel mendocino por mo-
neda chilena menuda, desde que no existia otra en abun-
— 19 —
2) Cambiar estas monedas en pesos.
3) Llegado al Rosario, cambiar los pesos por cuatro bo-
livianos y con esto pagar las mercaderías.
4) Por último, vender sus mercaderías en Mendoza, por
papel moneda del banco local.
Se hacía indispensable solucionar este caos, pues el es-
tado de la circulación resultaba tan “perjudicial a los inte-
reses legítimos del país que no era posible continuar más en
esas condiciones” (queja del Banco Nacional). La Ley de
1881, trató de remediar la situación; establecía el patrón bi-
metálico con dos unidades, el peso oro, de 24.89 gramos,
de fino; y el peso plata, de 385,8 gramos y 9I10 de fino; la
relación legal era pues de 15.55. P^ira establecer una moneda
nacional,' prohibía la circulación de monedas extranjeras cuan-
do ya se hubiesen acuñado ocho millones de pesos oro de metal
amarillo y cuatro de plata. Un decreto posterior obligaba a los
bancos de emisión a que dentro de los dos años de la ley, re-
novasen sus emisiones de acuerdo a la nueva unidad monetaria
cambiando sus antiguos billetes por notas metálicas, y les pro-
hibía las emisiones de billetes de valor menor a un peso. Las
disposiciones sobre el bimetalismo fracasaron desde un prin-
cipio, pues la plata cesó de acuñarse en 1884, cuando la canti-
dad emitida fué de 2.865.839 pesos. El oro fué acuñado hasta
1896 en cantidad cuatro veces mayor (31.722.525) que la
suma a que se refería la ley y en ese mismo año, sin embargo,
no había más moneda metálica en circulación que en 1881. Es
por esto que a fines de 1886, cuando se habían acunado
11.225.000 pesos oro, el director de la casa de moneda llamó
la atención sobre el hecho que **el oro acuñado había sido em-
barcado o fundido, y por lo tanto era inútil seguir acuñando en
aquellas condiciones”.
Es interesante la subsiguiente historia de esta ley preten-
ciosa que aunque dió cierta medida de uniformidad a la circu-
lación, no tocó en las raíces sus dificultades.
— 20 —
A fines de 1883, la Argentina tenía por primera vez un
sistema monetario practicable. La antigua emisión de pesos
882.000.000 papel fue reemplazada por otra de 61. 739*^^
pesos en nuevos billetes metálicos nacionales hasta fines de
1884. Pero la conversión duró solo dieciocho meses, pues a
fines del 84 ocurrió una crisis, que aunque corta y sin efectos
industriales, fué suficiente para causar la suspensión de la
conversión y la vuelta del curso forzoso, que duró hasta 1899
En 1885, Roca, accediendo a la petición del Banco Na-
cional y del Banco de la Provincia, decretó la suspensión d<-
la conversión por un período de dos años, y pocos meses más
tarde se autorizó al Banco Nacional, y luego al de la Provin-
cia de Buenos Aires y a otros, a emitir billetes de curso legal
sin tener obligación de convertirlos. La conversión fué pos-
tergada después hasta 1889, año en que el país experimentó
otra crisis, por lo que toda pretensión en aquel sentido fué
abandonada; el premio del oro alcanzaba entonces a 100 %.
Las causas del fracaso de esta tentativa de conversión '
son dignas de cuidadosa atención, pues indican en cierto modo
la naturaleza de nuestro problema y aclaran, en pequeña es-
cala, las fuerzas que obraron en el período subsiguiente de
cinco años que terminó en el Pánico Baring en 1890.
Capítulo IV
Los Préstamos y el Balance de Pagos
Para hacer posible la iniciación y continuación de los pagos
metálicos, era necesaria la acumulación previa de reservas de
oro en los bancos. Con este objeto los gobiernos nacional y
provinciales, efectuaron operaciones de préstamos en el extran-
jero. Para saldar en parte las deudas pendientes con el Banco
de la Provincia de Buenos Aires — cuatro millones de pesos
en 1866, para hacer frente a los gastos de la guerra del Para-
guay, y diez millones papel en 1876 para evitar la bancarrota
— 21
que amenazaba al gobierno después de la guerra civil y el pánico
de 1874, — el gobierno nacional le entregó un empréstito de 6 %
de 6.855.000 pesos. Con el fin de proveer al Banco Nacional
de una reserva metálica el gobierno respectivo le compró 60.000
acciones, pagándolas con un empréstito de 5 % por 8.415.500
pesos. Política análoga siguió la provincia de Santa Fe res
pecto a su banco. De esta manera, los gobiernos nacional y
provinciales, emitieron, entre 1881 y 1885, 26.561.000 pesos
oro de títulos que produjeron 22.670.000 pesos oro; su servi-
cio anual por intereses y amortizaciones alcanzaba a l. '486. 829
pesos oro.
Si estas operaciones hubiesen sido las únicas, su carga
habría sido tolerable para los gobiernos. Pero no fué así: el
gobierno de Roca trató de acelerar la expansión económica
del país y con este objeto, planeó un vasto programa de em-
préstitos. Los transportes eran la necesidad primordial de la
Nación y el único medio para poblar el desierto. En 1875 la
extensión total de los ferrocarriles alcanzaba a 1170 millas,
y en 1880, a 1512; en los cinco años siguientes esta cifra se
duplicó (2700). Esta cantidad, — pequeña si se considera los
adelantos efectuados en los otros cinco años subsiguientes, en
que la fiebre de los ferrocarriles alcanzó su cúspide—, indica
los esfuerzos de los gobiernos y de la empresa privada para
cultivar y poblar la tierra; aquellos estimulaban a los parti-
culares garantiéndoles el interés de los capitales invertidos y
construían por su cuenta líneas estatales.
Estos empréstitos se sucedían con extraordinaria rapidez
y alguna vez la frecuencia con que la Argentina aparecía en
el mercado de préstamos, precavió a los prestamistas euro-
peos. El total de los préstamos para el fomento de ferrocarri-
les en el período 1881 - 1885, alcanzó a un monto nominal de
53’.! 12. 000 pesos oro, de cuya cantidad solo se recibió en
efectivo 46.989.800 pesos oro. Los servicios requerían una
suma anual de 3 -239 -538 pesos oro.
— 22 —
A estos préstamos para sanear la -moneda y construir fe-
rrocarriles deben agregarse aquellos que se originaron en los
arreglos políticos y los destinados a obras públicas. Después
de Ja revolución del 8o, el gobierno federal se hizo cargo de
dos empréstitos de la Provincia de buenos Aires por
14.018.000 pesos y se comprometió a pagar 5.000.000 pesos
por la cesión de los edificios del gobierno provincial. También
se hizo cargo de los trabajos del Puerto del Riachuelo y de
las obras sanitarias de la ciudad de Buenos Aires cuya cons-
trucción había comenzado la provincia; el capital para la pro-
secución de estas obras se consiguió en 1886 y 1887 por un
empréstito de 5 % de 42.000.000 pesos oro, el famoso Em-
préstito de Aduanas.
Por su parte la provincia de Buenos Aires emprendió la
construcción de La Plata — que por sus ventajas naturales
se la imaginó un futuro gran puerto maritimo — , y conven-
cida .'el brillante porvenir de esta ciudad no vaciló en levantar
costosos edificios; las extravagancias desplegadas en este tra-
bajo, fueron una de las razones por las que el erario público
se encontró en las grandes dificultades financieras que culmi-
naron en la bancarrota del 91.
Resumiendo Uos empréstitos públicos efectuados duran-
te el período de cinco años de reforma monetaria, 1881-85,
tenemos :
EMPRESTITOS PUBLICOS, 1881-85
(Milí:s de pesos oro)
Propósito
Valor
nominal
Monto
realizado
Servicio
anual
$ 26.561
1
$ 22 258
$ 1.487
. 53.112
» 46.990
» 3.240
. 21.517j
» 19.892
» 1.506
$101.190
$ 89.140
$ 6,233
Bancos y circulación
Ferrocarriles
Lo Piafa
Totales.
— 23 —
El resultado de estas operaciones, fué aumentar enorme-
mente la deuda externa de los gobiernos nacional y provin-
ciales; a esto hay que agregar el 90 % de los pequeños em-
préstitos internos del período (1.542.000 pesos oro), y 90
% del empréstito interno municipal de la ciudad de Bs. As.,
'de Oct. 30 de 1882 (3.863.000 pesos oro). De tal modo el
aumento total de la deuda externa fué de 105.046.000 pe-
sos oro y la carga de los servicios de 6.611.037 pesos oro. ^
Los préstamos privados en esta época no alcanzaron la
magnitud que caracterizó los de los cinco años anteriores al
Pánico Baring; en su mayor parte fueron invertidos en e-
rrocarriles y solo una pequeña parte — en relación a las an-
teriores inversiones—, se invirtió en tierras e hipotecas. E
total del nuevo capital invertido en empresas privadas, com-
putado según los informes de la Dirección de Ferrocarriles,
del Economist de Londres, y del Manual de Mulhall, etc., se-
ñala en los cinco años, 1881-85, un aumento de 44.3i3-000
pesos oro, de los cuales 31.313.000 pesos representan coloca-
ciones en ferrocarriles, y 13.000.000 en otras formas de em-
presas privadas; computando el interés al 5 %, encontramos
un aumento en los servicios del capital privado de 2.215.650
pesos.
t El total de préstamos en
como sigue;
este período puede resumirse
TOTAL
DE LOS PRESTAMOS
EXTRANJEROS
Y DE SUS INTERESES, 1881 -
8S
(MlI.ES DE PESOS oro)
i '
j Préstamos
Interés
$
1
105.046 '
1
$
6.611
tmpresutos públicos
44.313
»
2.216
nversiones jjuvauu^...
Totales
$
149.359
$
8.827
I
— 24 —
Muchos escritores argentinos, sobre tópicos económicos,
sostuvieron ;genejfalmente que las vicisitudes de la historia
del papel moneda no tienen nada que ver con las operaciones
de préstamo^ o con el balance de pagos internacionales, y sí
con los malos gobiernos, las malas administraciones políticas
y financieras y las emisiones excesivas de papel moneda.
Asi Martínez y Lewandowski en “La Argentina del si-
glo XX”, se expresan como sigue:
“La afirmación que atribuye la depreciación del pa-
pel moneda y por consiguiente el curso forzoso, a una balan-
za comercial adversa, está desprovista de bases científicas y
no se encuentra sostenida por pruebas definidas las ver-
daderas causas efe la depreciación han sido siempre las excesi-
vas emisiones de papel, el envilecimiento de los instrumentos
de crédito del país por la superabundancia de papel moneda”.
No pretendemos negar la influencia de la cantidad de
papel moneda sobre su valor, ni tampoco la costumbre tan
común de los gobernantes argentinos de recurrir a la prensa de
imprimir para financiar sus dificultades; pero trataremos de
demostrar que el mero aumento de papel no explica suficien-
temente los ascensos ocurridos en el premio del oro, y que el
elemento importante en la situación, y a nuestro modo de
ver el elemento contraloreador, consistió en el balance de pagos
adverso, en el que el factor dominante fue el de los préstamos.
Trataremos de dilucidar el rol jugado por los préstamos
en el período de pagos en metálico que finalizó en 1885.
Entonces no hubo emisiones (i), por el contrario la gran masa
(i) Esta afirmación de Williams es inexacta, y nos indujo a una
falsa apreciación al comentar, en el número anterior de esta Revista,
la 3* edición de los Estudios sobre la moneda, del Dr. Juan B. Justo.
Entre 1883, fecha del restablecimiento de la conversión, y fines de 1884,
los bancos, según Jorge Pillado (v. El papel moneda argentino, pág. 53)
aumentaron sus emisiones de un valor en pesos moneda nacional de
50.839.850 a $ m|n. 61.739.000. Además, las antiguas emisiones en pe-
— 25 —
de billetes sin valor fué reemplazada por los billetes metáli-
cos convertibles a la par. No puede, pues, aceptarse la tesis
de los autores citados.
El cuadro siguiente enseña el saldo de los préstamos en
los cinco años 1881-85. La primera columna da el monto
del capital que tomó el país anualmente; la segunda muestra
el monto anual pagado por intereses y amortizaciones sobre
el capital extranjero colocado en el país y la tercera indica
el “saldo” entre los nuevos préstamos y los servicios anuales
SALDO DE PRESTAMOS, 1881-85
(Miles de pesos oro)
— 2Ó —
BALANCE COMERCIAL. i88i- 85. (O
(Mn.ES DE PESOS oro)
Año
Exportaciones
1
Importaciones
2
Saldo
1—2
1881
$
57,938
$
55.706
$
2.232
1882
»
60.389
61.246
—
857
1883
60.208
80.436
—
20.228
1884
»
68.030
94.056
—
y>
26.026
1885
»
83.879
92.822
—
8.343
El saldo favorable de i88i, se convierte en saldo desfa-
vorable en 1882, que aumenta notablemente en 1883 y 1884
y disminuye en 1885.
El balance desfavorable no provenía de una disminución
de las exportaciones, que experimentaron un lento aumento
hasta 1885 y en este año subieron fuertemente, sino de un no-
table aumento de las importaciones. El valor de las importa-
ciones en 1884 fué alrededor de 59 % mayor que en 1881.
Esta e^opansión de las impoflaciones que coincide con los
grandes préstamos, es un fenómeno bastante común, que apa-
reció aún más acentuadamente en la última mitad del período
1880-90, cuando los préstamos fueron mucho mayores que
en la primera mitad.
Con los dos cuadros anteriores podemos formar el si-
guiente cuadro:
(i) Preciso es tener en cuenta, que, según nuestro cálculo, el IS
ó 20 % de las importaciones durante esos años fué resultado directo
de los empréstitos negociados en Inglaterra para la construcción de fe-
rrocarriles, y por lo tanto estos préstamos no originaron operaciones de
cambio y estrictamente no interesan a nuestro problema.
— 27 —
BALANCE DE PAGOS INTERNACIONALES, 1881-85. (O
(Miles de pesos oro)
1881
$
72.013
$
67.673
$ +
4-340
1882
y.
85.682
yy
76.970
11 +
8.712
1883
y»
107.607
•y
99.932
11 +
7-830
1884
yy
107.762
yy
121.630
V
13.868
1885
fy
122.611
yy
114.859
yí +
7.752
En el gráfico siguiente se nota claramente la inversión del
saldo en 1884; examinaremos ahora los efectos de esta in-
versión sobre los cambios extranjeros y sobre la circulación.
Gráeico N? i
MiOtMn
B.XLANCE DE PACOS 1881-1885
La línea cero representa el equilibrio de la demanda y oferta
de cambios. Antes de 1883, —desde que las exportaciones
más los préstamos anuales, excedían las importaciones más
los pagos de interés, — la oferta de cambios era superior a
la demanda. Pero en 1884 ocurre lo contrario: la demanda
excede a la oferta y causa una baja en los tipos; en otros
(i) Por falta de datos y por su poca importancia no incluimos
otros Ítems como remesas de inmigrantes, etc.
28 —
términos, causa una disminución en el valor de la circulación
argentina, tan grande que origina la suspensión de los pagos
metálicos.
El gráfico X? 2 denota el movimiento del tipo del cambio
en libras esterlinas y a noventa días. Tenemos en el espacio
de dos años, tres distintas situaciones respecto a las condicio-
Gráfico N? 2
TII’OS DK LOS C.^MRIOS INTERN.^CION'ALHS
{CN ttTtAS .A SOVKNTA DÍA» A LIBKAS ESTE«UNAS)
1884-1885
nes del cambio y de la circulación. En el primer período de
Enero a Diciembre de 1884, el cambio, está expresado en tér-
minos de oro; el papel es convertible en oro a la par, pues el
oro es la base de la circulación. De Enero a Abril de 1885,
los cambios a oro se dislocan ; el tipo, en lugar de detenerse
en 46, —punto de exportación del metal,— como hubiese su-
cedido normalmente en un sistema de cambios a oro, conti-
núa descendiendo rápidamente hasta 34 En Abril de 1885,
sin embargo, la situación varía : las cotizaciones de los cambios
— 29 —
se expresan nuevamente a oro, como antes del colapso. Peí o
hay diferencias entre las dos situaciones. En el primer
ríodo el papel está a la par con el oro y en el ultimo, es m-
convertible y su valor en oro se manifiesta por las fluctuacio-
nes del premio del metal. Tenemos, por consiguiente, des-
pués de 1885, dos circulaciones, una para las transacciones
internas y otra para las externas. Y este es el estado de cosas
- que perdura hasta el 99.
No puede dudarse pues de las causas de la suspensión
de los pagos en metálico ; el balance de pagos desfavorable de
1884 y la consiguiente baja del cambio. El déficit ocurrió en
1884; y la dislocación de los cambios y suspensión de pagos
metálicos no ocurrió hasta 1885, retardo explicable por la lu-
cha de los bancos oficiales para capear la tormenta y mantener
la conversión. . . , t>
En junio de 1884 el Banco de la Provincia de Buenos
Aires, abandonó esta lucha y suspendió la conversión, lo que
llevó una carga enorme sobre el Banco Nacional que, sm
embargo, prosiguió la conversión por siete meses más. Du-
rante este período no solo convirtió libremente sus billetes,
sino que también vendió cambios sobre el exterior a un tipo
mucho más alto que lo que el comerciante hubiese tenido que
pagar en el mercado libre. En estos negocios de cambios,
aceptaba papel u oro, indiferenteniente.
Hasta fin de año los bancos citados desembolsaron
77,000.000 pesos en convertir papel en oro y en o^raciones
de cambio. El Banco Nacional en particular, sufrió grandes
pérdidas débidas a la diferencia de cambios sin contar los inte-
reses sobre los créditos en descubierto que tuvo que solicitar en
Europa. . ,
En Enero de 1885 fué decretada la suspensión en favor
del Banco Nacional, y la depreciación, artificialmente conte-
nida, comenzó a obrar sobre el papel ; el cambio bajo a 34
y aún a 29 peniques.
Por decreto de Marzo de 1885, se permitió a los bancos
\ .
I
— 30 —
emplear sus reservas metálicas en operaciones de cambio, con
la obligación de reponerlas dentro de dos años. Desde enton-
ces, las operaciones de cambio se efectuaron exclusivamente
en oro, y el comprador de cambio tuvo primero que comprar
metálico para este propósito, o tener con su banquero una
cuenta a oro para las transacciones exteriores.
Así, en abril de 1885, se estableció de nuevo el cambio a
oro. Desde enero del mismo año, el papel moneda circulaba
depreciado; y tal situación se mantiene hasta la fijación del
valor del papel en 1899.
Resumiendo: no hay razón para dudar que la inconver-
sión del 85 se debió a la alteración del balance de pagos cau-
sada por los grandes préstamos de capitales extranjeros, que
originaron pesados intereses e infladas importaciones, cuyo
pago trajo una caída pronunciada en los cambios que, al dejar
exhaustos los recursos de los bancos debido a las operaciones de
cambios a pérdida, causó la inconversión.
Capítulo V
El sistema bancario nacional y el premio del oro
Desde que la causa de la crisis del 85 fué el anhelo de
apresurar la prosperidad del país, pudo haberse esperado que
los años siguientes presenciasen una política más sobria. Este
propósito se manifestaba en Roca cuando en su Mensaje
de 1885 decía: “Si los individuos, la Nación, y las provincias
practicasen la economía y desistiesen de los préstamos y de los
grandes trabajos públicos por un ano o dos, las cosas se nor-
malizarían”.
Sin embargo, los préstamos recomenzaron y cuando en
1885, Roca fué sucedido por Célman —superficial optimista
e incompetente administrador, — la Argentina siguió su ficti-
cio progreso. No todos los hechos que sucedieron bajo este
— 31 —
gobierno, sin embargo, fueron debidos a sus actos. El espí-
ritu de especulación fué general y en parte inherente a la si-
tuación. Pero los góbiernos, nacional y provinciales, jugaron
¿1 papel predominante y a no ser por la extravagancia y el
espíritu especulativo y malgastador, nunca la especulación hubie-
se alcanzado las proporciones a que llegó.
La actitud del gobierno en el período anterior y en el
que consideramos fué diferente. En el primero se hizo un
genuino esfuerzo para sanear la circulación, que fracasó a
causa de la liberalidad de los prestamos. Pero en el segundo,
los préstamos extravagantes y en grandes sumas y la desen-
frenada expansión de la circulación, corrieron parejas cau-
sando la continua elevación del premio del oro tanto ma-
yor cuanto más se acercaba el año 1891, la expansión de los
negocios, la extensión del crédito personal en forma no igua-
lada por otros países y finalmente en el 91, la crisis inevitable,
seguida por un largo período de liquidación y depresión que
termina en 1900.
Cuando se decretó la inconversión, la intención manifiesta
del gobierno fué no permitir la emisión de más billetes. La cir-
culación era de 61.739.000 pesos, habiéndose definido clara-
mente por el P. E. el monto de billetes inconvertibles perte-
neciente a cada establecimiento bancario. Para prevenir nue-
vas emisiones, se creo una oficina de inspección cujos cargos
serían provistos por el P. E.
El congreso aprobó y modifico en parte las medidas del
Ejecutivo. Se permitió al Banco Nacional emitir hasta doble de
la emisión existente de 28.000.000 pesos. Comenzaron pues las
nuevas emisiones, a pesar de la intención manifiesta de volver a
los pagos metálicos en 1887. En Diciembre del 86 el Banco de
la Provincia de Buenos Aires fué autorizado por el Ejecutivo
a emitir billetes inconvertibles hasta 7.000.000 pesos. En el
mismo mes, el Congreso, por sugestión de Celman postergó
la conversión hasta Enero i? de 1889. “El retorno a los pa-
L
— 32 —
gos metálicos, decía el presidente en su mensaje «P“¡
sar sobre bases sólidas; debe ser decretado por el desarrollo de
la riqueza industrial y comercial, por la fortuna acumulada
Sta^mbargo^sfs^' debió restablecer la conversión el mío
,887 constituyó la mejor época. El premio del oro fue ta p
(prLedio anual 37 en 1885. 39 en 1886, y 35 ^ '
Experimentó este descenso a pesar de las emisiones mconv
tíMes, debido a que el balance de pagos mternaaonales,
causa de los préstamos, se volvio favorable al país.
Pero en vez de la conversión, la Argentina recurrió a una
medida que retardó por 12 años más, la vuelta a los pagos
metílicos. Esta medida fué la Ley de los Bancos
Garantidos, o Ley de los Bancos Libres, g
designa, que trataba de imitar el régimen bancario de los Es
tos ¿n!dos. En Septiembre de .^7 fue
man y el 6 de Noviembre fué aprobada poi el Congreso , su
principales disposiciones eran. billetes
^ I Cualquier establecimiento bancario podía emitir billetes
con tal que :
a') Tuviese un capital mínimo de 250.000 pesos,
b) Comprase títulos nacionales a oro hasta el monto to-
tal de los billetes a emitirse.
2 Estos títulos debían ser emitidos especialmente con ^
te propósito bajo la forma de un empréstito
oréstito de los Bancos Garantidos), y gozarían de un intere
Ll 4 >4 % y una amortización por medio de un fondo acu
““"'r'LalisiS'de billetes seria limitada al 90 % « capi-
tal del banco emisor. „
4 Los títulos serían pagados a oro, a no menos de 5-
5 El oro seria depositado en la Oficina de Inspección de
Bancos durante dos años, y después debería ser aplicado al pa-
go de la deuda nacional externa.
33
6 En caso de quiebra de un banco, los títulos serian ven-
didos para pagar sus billetes, y cualquier falla sería pagada por
el gobierno. ,
7. El nombre del banco emisor debía estar impreso en
los billetes .
El propósito fundamental de esta ley, fué el de asegurar
la convertibilidad del papel moneda. La garantía era doble: el
monto del oro pagado por los títulos y estos mismos títulos.
Además, la ley intentaba establecer una circulación uniforme
en todo el país. Alguna uniformidad se había alcanzado por
las medidas de los años 1881-83, aunque los billetes emitidos
en Una provincia no circulaban libremente y con el mismo va-
lor en las otras. Se esperaba que el nuevo plan, al dar a todos
los bancos el derecho de emitir, en láfe mismas condiciones, trae-
ría la deseada uniformidad.
Es discutible si el gobierno fué sincero en la defensa de la
nueva ley. Suplantar el sistema existente — ^por otro menos res-
trictivo que permitía emitir billetes a cualquier banco que estu-
viese dentro de las condiciones de la ley, — obviamente no po-
día tener otro efecto que el de aumentar la emisión ya redun-
dante. Los usos a que sirvió el nuevo sistema aumentan las
sospechas. Veinte bancos se aprovecharon del privilegio de
emisión. De ellos, trece, fueron instituciones provinciales, cuyo
capital les fué suministrado por los respectivos gobiernos, uno
fué el Banco Nacional, agente financiero del gobierno de la
Nación, y seis fueron bancos privadós. Muchos de los bancos
provinciales, tenían de banco sólo el nombre y según R. Pilla-
do algunas instituciones incorporadas al nuevo sistema, no
existían en la fecha del decreto de autorización y estaban sólo
en proyecto.
Por valor de 47.243.000 pesos oro, las provincias hicieron
nuevos empréstitos para obtener el metálico necesario para la
compra de títulos de garantía. Estos préstámos gravitaron
acentuadamente en el estallido del Pánico Baring. A pesar de
éstos préstamos, parece que pocas provincias pagaron los títu-
— 34 —
los. Bn unos casos, el pago fué diferido; en otros, acreditado
su monto en los libros de la Nación. El Banco de la Provincia
de Buenos Aires para emitir 50.000.000 pesos de billetes, com-
pró títulos por el mismo valor, pagando 32 . 958 . 574 en oro y el
resto en pagarés ; lo mismo sucedió con la provincia de Celman,
Córdoba. En total, sobre 196.832.590 pesos de títulos, menos
del 40 % se pagó en oro, o sea 76.500.000 pesos.
Hay muchos otros ejemplos de malas prácticas. Algunos
bancos usaban del privilegio de la emisión para prestar a los
“políticos”. La memoria de la Caja de Conversión de 1890, sos-
tiene que algunos bancos publicaron falsos balances. El banco
de Córdoba emitió 33.000.000 pesos de billetes aunque su má-
ximo legal era de 8 millcfties de pesos y más tarde se descubrió
que este mismo banco había dispuesto "por medios ilícitos de
más de 70.000.000 de pesos. El Banco Nacional tampoco estu-
vo exento de manchas ; después del fracaso del 90, resulto que
las malas deudas llegaban a más de un tercio del capital (50
millones de pesos).
Aunque hubiese sido bien administrado el sistema de ban-
cos libres la expansión desmedida de la circulación habría sido
inevitable. La libertad de emisión causó el aumento del papel
moneda ya redundante, como puede verse por las siguientes
cifras :
CANTIDAD DE PAPEL Y PREMIO DEL ORO, 1885-91
(Miles de pesos papel)
Año
Papel en circulación
(Diciembre 31 )
Premio del oro
Promedio anual
1885
$ 74.820
37
1886
» 89.197
39
1887
. 94.071
35
1888 ...
. 129.505
48
1889
» 163.748
91
1890
» 245.100
151
1891
» 261.408
287
— 35 —
En los tres primeros años, el aumento es de menos de
20.000.000; pero después de la ley del 87, la cantidad de papel
en circulación se triplica. Desde 1885 hasta 1887, el premio se
mantiene estacionario en lo que concierne a sus promedios
anuales y más bien hay un ligero descenso, a pesar del aumen-
to de la circulación, — explicable por los saldgs favorables del
balance de pagos causados por los préstamos — descenso que jun-
to a otros hechos posteriores nos prueba la influencia dei ba-
lance de pagos sobre el valor de la circulación.
Desde la nueva Ley de Bancos, el premio comenzó a subir
primero lentamente y luego con tanta más rapidez cuanto se
acercaba el 91, en cuyo mes de octubre el premio alcanzó el
máximo de 364. Después de 1891, el premio desciende para
subir en 1894-95 y bajar nuevamente hasta 1899.
Como sucede siemprp bajo un régimen de papel deprecia-
do, el premio del oro se atribuía entonces a las maniobras de
los especuladores. En lo que concierne a /las fluctuaciones en
períodos cortos, hay mucha verdad en este aserto. Se expli-
ca que la especulación haya sido fácil en un mercado pequeño
— como el de Buenos Aires — y con un reducido fondo de oro.
El monto de oro poseído por los dos bancos oficiales en 1887
alcanzaba a sólo 15.500.000 pesos. La venta de una suma re-
gular de metálico por los bancos hacía bajar el premio, mien-
tras que el retiro o la exportación de las existencias flotantes del
metal forzaba el premio hacia arriba. El carácter especulativo
de muchas de las compras y ventas de oro puede verse en las
cifras de las compensaciones mensuales de la Bolsa de Buenos
Aires. Las compensaciones totales en los últimos seis meses
de 1886 fueron de 379.000.000 de pesos y las de solo el mes
de octubre ascendieron a 121.000.000 de pesos; cifras enor-
mes si se considera lo reducido de la existencia de oro.
Estas manipulaciones del mercado de oro, tenían además
otro propósito que el de efectuar un beneficio por medio de
— 36 —
la compra y venta del metal, a saber, la alteración del mercado
de títulos. Las manipulaciones con este fin fueron frecuentes
durante todo el período de papel depreciado y se acentuaron
después del pánico de 1891, cuando las' casas Cancanas euro-
peas se encontraban cárgadas con' gran cantidad de tibios ar-
gentinos—que habían suscripto durante el periodo de infla-
ción que se depreciaban rápidamente después de co apso .
Para hacer más negociables estos títulos, ios sindicatos euro-
peos enviaban oro a Buenos Aires. El aumento de la cantidad
de metal causaba la apreciación transitoria del papel; y la baja
del premio del oro producía en el exterior la
de una mejora de la situación general del país. Y los titu
argentinos subían de valor.
Otra variedad de las manipulaciones eft los cambios fue la
practicada por los tenedores de cédulas hipotecarias. Gran can-
dad de cédulas había sido vendida en el exterior durante los
últimos años del período 1880-1890, dando lugar a la mas ex-
traordinaria especulación en tierras.. Desde que ^ "
principal se pagaiban al tenedor extranjero
real de la cédula dependía del premio del oro. El hecho de que
centenares de millones de cédulas se poseían
cía extremadamente difícil la adopción de medidas para for-
talecer el valor del papel moneda, pues el tenedor extranjero
podía retornar sus títulos en cualquier época. Cuando el pa-
peí moneda subía de valor, las “ ^^os
•para venderse, causando el trastorno del mercado de los cam
bios La venta de cédulas en grandes cantidades aumentaba la
demanda de cambios, ya que había que remúir su P^urto al
exterior; los cambios bajaban, subía el premio del oro y el pa
peí moneda se volvía más inestable que antes.
El ministro de Hacienda Varela declaro en e ^ que as
fluctuaciones de los cambios debidas al contmuo ^
jo de cédulas hadan imposible cualquier mejora en cuc<.la
cL Las operaciones en cédulas, como las de los especulado
des en oro. faeron causas de fluctuaciones a corlo lermmo de.
0
— 37 —
premio del oro, pero no constituyeron un factor fundamental
en la circulación. Como se verá después, aun si las cédulas se
hubiesen convertido a oro — como proponía Varela, la acción
de esta operación sobre el premio no hubiese sido decisiva.
En efecto, es fácil comprender que si las cédulas se hubiesen
convertido a oro al premio corriente del 89 — 151 % el peso
de los intereses en 1891 y años sucesivos cuando el premio os-
cilaba entre 250 % y más, habría aumentado considerablemente
y hubiese resultado en una mayor elevación de éste.
, La verdad parece ser que el gobierno no entendió el pro-
blema o que, entendiéndolo, no quiso tomar las medidas para
solucionarlo. Celman (mensaje del 89) expresaba su convic-
ción de que “cualquiera que sea el sacrificio ocasionado por la
depreciación es insignificante si se lo compara con las venta-
jas que resultaron a la República del establecimiento de bancos
en las provincias I y el estímulo que, recibió la industria gracia»
a ellos. “El gobierno sostuvo ,que la depreciación provenía
de las maniobras de las especuladores y por consiguiente, y en
contra de la opinión de los principales diarios, prohibió, por de-
creto, las transacciones en oro en la Bolsa.
No se necesita buscar mucho la razón del fracaso de esta
medida. ‘La especulación no podía suspenderse sin prohibirse
las transacciones en oro y éstas -eran necesarias a los interesa-
dos en el comercio exterior, , puesto que las letras de cambio
sólo se negociaban. -en metálico. Desde la prohibición, los im-
portadores, las compañías ferroviarias y todos los que necesir
taban remitir fondo al exterior, al negárseles la oportunidad de
comprar oro cuando quisiesen, ¡se vieron forzados a acumular-
lo, previendo futuras necesidades. El resultado fué la reducción
de la oferta de oro en el mercado y la intensificación de las
transacciones privadas fuera de la Bolsa. Naturalmente, el
precio del oro subió rápidamente . El metal se volvió tan escaso
para responder a la demanda del comercio exterior, que el go-
bierno autorizó al Banco Nacional a vender diariamente, de sus
fondos, entre 300.000 y 600.000 pesos oro, al tipo fijado por
- 38 -
el mismo banco. Pero, este control del premio fracasó, pues el
mercado, prescindiendo de la tasa oficial, adoptó la fijada por
los negociantes. En Mayo del 89 el gobierno vendió cerca de
5.000.000 de p>esos oro, utilizando los fondos que fecibió en
pago de los títulos de garantía — destinados por la ley de Ban-
cos a permanecer dos años bajo custodia y luego emplearse en
la redención de la deuda externa. La disminución de estas re-
servas empeoró más el papel moneda.
Habiendo fracasado la prohibición, el gobierno presentó •
un proyecto de creación de un tesoro nacional con un fondo dt
conversión de 50.000.000 pesos en oro y plata, que se forma-
ría con los fondos metálicos que el gobierno tenía en los bancos
Nacional y Provincial de Buenos Aires, las reservas metálicas
de los bancos y el producto de la venta de acciones en poder del
gobierno. Contra este fondo, el tesoro emitiría certificados de
oro y plata convertibles a la par, a cambio de los billetes de-
preciados de los bancos garantidos, según el tipo que fijase el
ministro de Hacienda. Los billetes así obtenidos serían usados
para la compra de los 40.000.000 de pesos de los Títulos In-
ternos a oro de 4 /^ % acuerdo a la ley) garantían las
emisiones del Banco Nacional. Una vez comprados, estos tí-
tulos se colocarían en el exterior y el producto, en oro y plata,
sería dedicado a aumentar el fondo de conversión y a ofrecerse
al público a cambio de certificados. Los certificados recibidos
se utilizarían en la compra de cédulas a papel, que serían con-
vertidas en bonos hipotecarios a oro al 4 %. Estas cédulas a
oro se enviarían ail exterior como substitutos de las cédulas a
papel ; y el producto sería empleado en la compra de letras de
cambio sobre el exterior para remitir periódicamente los inte-
reses de la deuda pública.
Es difícil averiguar los motivos reales de este proyecto.
Según las explicaciones del gobierno, los propósitos eran dos ;
i) disminuir la cantidad de papel depreciado e inconvertible y
— 39 —
substituirlo por certificados de Tesorería convertibles; 2) dis-
minuir las posibilidades de manipulación del cambio por los es-
peculadores en oro, a) eliminando gran parte de las cédulas a
papel y evitando así el continuo flujo y reflujo especulativo, y
b) proveyendo al gobierno de los medios para comprar cam-
bio para sus remesas al exterior y privando así a los especula-
dores de uno de sus clientes principales.
En lo que respecta al primer propósito, hay razones para
dudar de la sana intención del gobierno ; pues poco tiempo d^-
pués presentó al Congreso un proyecto de ley que gravaba
en 2 % los depósitos de los bancos que no emitían billetes, lo
que equivalía a inducirlos a la emisión.
En cuanto a la conversión, la intención aparece dudosa.
Si la intentaba realmente, ¿por qué recurría a la emisión
de certificados metálicos? ¿Por qué no usaba fondos metálicos
del Tesoro Nacional para cambiarlos directamente por billetes
nacionales? Es difícil suponer que el público hubiese consen-
tido un cambio a la par de metálico por certificados, pues éstos
nunca valdrían más que el oro que representaban, y a pesar de
la promesa de conversión, podrían, si el gobierno volvía a su
política anterior, valer mucho menos. El gobierno conocía es-
ta falta de confianza, pues el proyecto prohibía al tesoro la
emisión de certificados en exceso del fondo metálico y agre-
gaba que los encargados del tesoro podían “oponer y resistii
cualquier orden de cualquier autoridad (¡aun del gobierno!)
para emitir certificados en exceso del metálico acumulado” .
Si se hubiesen llevado a cabo las medidas sobre las cédulas
a papel, habrían tenido el beneficioso resultado de descargar al
mercado de su plétora de células y hubieran eliminado una de
las causas del disturbio en los cambios; sin embargo, sus efectos
no hubiesen sido decisivos. Por otra parte, la propuesta de emi-
tir cédulas a oro al 4 %, eventualmente, hubiese aumentado,
más bien que disminuido, el pasivo del país en el extranjero.
Esta propuesta de emisión de cédulas a oro y la de venta
en el exterior de los $ 40-000.000 de los títulos internos a oro
— 40
que garantían los billetes del Banco Nacional, parecen indicar
el objeto real del gobierno. Habían solo dos medios por los
cuales éste podía fortalecer el vallor del papel. Uno, el méto-
do más obvio, consistía en poner freno a las nuevas emisiones
y quemar una parte de las existentes. Recién en 1889 se sugi-
rió este método y el gobierno no tuvo el suficiente coraje para
llevarlo a la práctica, pues la inflación 'había progresado tanto,
q:ie una disminución del circulante hubiese causado la baja ge-
neral de los precios y la conmoción de la extravagante espe-
culación en tierras. Se dejó por consiguiente, que los negocios
siguiesen su .propio curso hasta que otra circunstancia — ^los
compromisos del país en el exterior, — trajo el colapso.
Las propuestas de venta en el exterior de los títulos de
garantía y de las cédulas a oro, indican la fuerte necesidad de
préstamos que tenía el gobierno. El ejemplo más curioso de
esta necesidad está contenido en un decreto de Ceilman (octu-
bre 1889) que ordenaba la venta en Europa de 24.000 leguas
cuadradas de tierras públicas para la colonización al precio mí-
nimo de $ 2 oro por hectárea. La disposición más importante
decía: “Los $ 120.000.000 oro que constituirán el producto
mínimo de la venta de estas tierras públicas, y cualquier exce-
so sobre esta suma, se depositarán para la conversión de los
billetes de banco”.
j
La realización de este proyecto era imposible pues las tie-
rras quedaban muy lejos de los mercados y estaban desprovis-
tas de medios de comunicación ; el plan no fue aprobado por el
Congreso y no se habló más de él. Pero indica claramente el
deseo de mantener las corrientes de oro extranjero hacia el país.
Es pues a los préstamos, a que debemos acudir para com-
prender la situación monetaria y la naturaleza de las fuerzas
que precipitaron el pánico de 1891 .
— 41 —
><
t
Capítulo VI
Los préstamos, 1885 - 1890
Los préstamos de la segunda mitad del período 1880-90
se diferencian de los de la primera, no tanto en su natu-
raleza, cuanto en su magnitud. Después de la breve crisis del
84, la introducción de capital extranjero, y por consi^iente,
la ' “expansión” (“boom”) recomenzaron con mayor intensi-
dad. Muchas razones se combinaron para causar la gran explo-
sión especulativa que estudiaremos. Los europeos no fueron
menos responsables que los mismos argentinos. En este perio-
do comienza la expansión mundial del capital británico, que se
desparrama en grandes sumas tanto en Sud Africa como en
Australia y Sud América. También llegaron a la Argentina
capitales alemanes, franceses y belgas, aunque proporciones in-
significantes comparadas con el tremendo influjo de capital
británico.
Las circunstancias internas contribuyeron también ' a la
“expansión”. El gobierno de Roca inspiró más confianza a
las colocaciones extranjeras. El desarrollo de los ferrocarriles,
por otra parte, abrió nuevos territorios, poniéndolos al alcance
de la colonización. Los trabajos portuarios ofrecieron prome-
sas de más facilidades para el comercio. Y el gobierno impulso
por todos los medios la inmigración y colonización.
Pero al subir Juárez al gobierno, el programa moderado
de desarrollo de las fuerzas del país, se transformó en extrava-
gante optimismo. Se multiplicaron las concesiones ferrocarri-
leras. Las operaciones de tierras, alimentadas por los bancos
hipotecarios oficiales, se transformaron en mera especulación.
El espíritu especulativo se intensificó por las condiciones de
la circulación monetaria. Los efectos intoxicativos de la ele-
vación artificial de los precios, causada por el papel que se de-
preciaba, son demasiado familiares para necesitar comentario.
Y la instabilidad de la situación, las constantes oscilaciones del
— 42 —
♦
premio del oro, daban oportunidades para ganancias especula-
tivas, de que tanto europeos como argentinos trataban de sacar
provecho.
Respecto a los empréstitos públicos, la conexión entre el
papel moneda y los préstamos fué más directa. Los emprésti-
tos provinciales se emitieron para comprar los títulos de ga-
rantía de las emisiones. El deseo del gobierno nacional de to-
mar empréstitos extranjeros tenía dos motivos, ambos origi-
nados por la situación de la circulación: uno, fué conseguir
fondos para hacer frente a los compromisos domésticos y ex-
ternos, que a causa de la rápida depreciación de los billetes
requerían un desembolso cada vez mayor de los mismos ; el
otro fué contrarrestar la baja del papel, por la introducción de
oro extranjero, que mejoraría su valor depreciado en el con-
tinuo cambio de oro por papel y papel por oro, originado en
el comercio exterior. Además, el aumento del metal aproxi-
marla el fin de la conversión y asi, al renacer la confianza, con-
tribuiría aún más a la baja del premio.
Nuestra presente tarea será averiguar el monto y objeto
de los préstamos. La magnitud de la “expansión espe-
culativa y su desarrollo, puede apreciarse por el número de
las nuevas sociedades inscriptas en el Registro Público de
Comercio. Los datos no tienen valor preciso, pues sólo repre-
sentan el capital declarado y no el realizado, y “algunas com-
pañías sólo colocaron una o dos cuotas de sus acciones , otras
ni siquiera consiguieron subscriptores”. Los capitales en su
mayoría eran nacionales, desde que las sociedades extranjeras
no estaban obligadas a declarar su capital en el Registro. El
cuadro siguiente da una elocuente imagen de la fiebre especu-
lativa durante su desarrollo y cuando alcanzo su maxima in-
tensidad.
— 43 —
NUEVAS SOCIEDADES INSCRIPTAS EN EL REGISTRO
PUBLICO DE COMERCIO, 1882-91
(MlI.ES DE PESOS papel)
1882-83 ^ '9.000
1884-85
1886-87 ”
1888-89 574-000
1890-91 ^°5.ooo
$ 949-500
Es difícil establecer con exactitud los propósitos reales
de muchas de estas sociedales, porque tras las mas vanadas
designaciones se ocultaban a menudo proyectos especulativos.
Se da sin embargo como substancialmente correcta la siguien-
te clasificación, que indica que, en su primer rubro, se efectúa-
ron las principales colocaciones.
(Miles de pesos papel)
i
1 Negocios en tierras, colonización, cultivos $ 275.000 i
2 Ferrocarriles, Tranvías, Navegación 244.000
3 Compañías de Seguros i39-ooo
4 Bancos V/ ' ”
E Empresas comerciales e industriales, compañías
telefónicas, varios ” '54-OOQ
$ 949.000
La clasificación de los capitales extranjeros es más pre-
cisa. Estudiaremos los préstamos extranjeros bajo los siguien-
tes rubros:
I. — Inversiones privadas:
A) Tierra.
B) Ferrocarriles.
C) Otras inversiones.
— 44 —
II. — Empréstitos públicos:
A) Nacionales,
B) Provinciales y Municipales.
111— Saldo de préstamos:
I. — Préstamos Privados
•
Como es tien sabido, la especulación en tierras se efectuó
merced a los Bancos hipotecarios, cuyas cédulas se hicieron
muy comunes en las bolsas europeas. Habia dos Bancos, el
Banco Hipotecario de la Provincia de Buenos Aires, fundado
el 1872, y el Banco Hipotecario Nacional, fundado en 1886.
La idea de estas instituciones era excelente.. Su propósito ten-
dia a acercar más efectivamente los prestamistas de capital a
los necesitados terratenientes; y al dirigir los capitales nacio-
nales y extranjeros hacia la tierra, a desenvolver los recursos
agrícolas del pais. Antes del establecimiento de los Bancos, los
préstamos hipotecarios eran poco frecuentes, debido a la poca
garantía que la tierra (en su valor, títulos de dominio, etc.)
representaba al capitalista —muchas veces' ausente en el ex-
tranjero— ; al corto plazo y a los pesados intereses de los prés-
tamos para el terrateniente, y a otras dificultades.
Los Bancos hipotecarios estaban destinados a remediar la
situación, al hacer las operaciones más seguras y más atracti-
vas para las dos partes : para el terrateniente, al ofrecerle prés-
tamos a largo plazo, de graduales amortizaciones y a tasas de
interés más bajas que las que aceptarían el banquero o capita-
lista ordinarios; al prestamista, al substituir la garantía indi-
vidual por la garantía del Banco y del gobierno. El solicitante
de un préstamo, si éste se concedía por el Banco, recibía cédu-
las hipotecarias al portador; facilidad- de trasmisión, que jun-
to con la seguridad de su carácter, las convirtieron en títulos
atractivos para el capitalista. ■ o'*
La estabilidad de los Bancos estaba asegurada por varias
disposiciones de sus leyes respectivas. Las principales, respecto
*
— 45
al Banco Hipotecario Nacional, consistían en la garantía de la
Nación de los servicios de interés y amortización, de las cédu-
las emitidas, en la> limitación del monto de las cédulas a emi-
tirse, en la designación del directorio del Banco y en otras me-
didas de menor importancia. Para asegurar al Banco .de as
posibles péniidas por la baja de los valores de las tierras, je
disponía que el préstamo no debería exceder de $ 250.000. En
caso de incumplimiento por el deudor de sus obligaciones, el
Banco podría rematar la propiedad afectada. El Banco Hipo-
tecario de la Provincia de Buenos Aires estaba regido por. dis-
posiciones similares, salvo que estaba controlado por la pro-
vincia y sus cédulas tenían carácter provincial y no nacional.
Bien administrados, estos Bancos hubiesen podido rendir
todo lo que de ellos se había esperado. El mecanismo de sus
operaciones, sin embargo, era complejo y delicado y no bien
adaptado a los azorosos tiempos de Juárez. Como no teman
capital, si los servicios de sus clientes se atrasaban, a su vez
no podían pagar los intereses al capitalista. Era, pues, el inte-
rés de los Bancos, evitar esta posibilidad, examinando cuida-
dosamente el carácter de cada operación. Todo dependía de la
correcta y honesta valuación de las tierras ; y especialmente en
este particular que los Bancos ocurrieron en más abusoj
Cuando el Banco Hipotecario Nacional se inauguro, en iodo,
la circulación de papel ya estaba depreciada y los precios,- por
consiguiente, se habían inflado. La especulación en Berras
también había comenzado, y cuando los valores inmobiliarios
hubieron subido artificialmente, el límite del 50 o|o del valor
tasado que fijaba la ley, se volvió insuficiente para el objeto
que perseguía. Por otra parte, los Bancos, una vez en marcha
la inflación, eran partidarios de su continuación, pues una
baja de valores les hubiera afectado seriamente. El gobierno
tenía el control de los Bancos, medida necesaria en tiempos
normales, pero que bajo el gobierno de Juárez perseguía otros
fines Estos establecimientos estaban dominados por camarillas
, políticas y no les era difícil conseguir préstamos a los afiliados
i
I
i
— 46 —
al partido gobernante. “Los pantanos y las salitreras tenían
tanta suerte como una granja floreciente, con tal que sus pro-
pietarios respondiesen al gobierno.”
Numerosas historias se relatan sobre los escandalosos pro-
cederes de los Bancos hipotecarios. Se ha dicho que tasaban
las propiedades en tres o cuatro veces más que su valor real.
Hay que tomar estas historias con cierta prevención, pues
aquellos años fueron de considerable exaltación en las pasio-
nes. Sin embargo, desde que proceden de tan variadas y respe-
tables fuentes, deben guardar un gran fondo de verdad.
Las cédulas eran títulos a papel y de interés pagable a
papel, pero los europeos las pagaban a oro, metal que necesi-
taba el gobierno para arreglar sus finanzas, y cuya importación
era el único medio — aparte de la quema de billetes—, que
podía detener el crecimiento del premio. Para el europeo, las
cédulas se presentaban bajo un aspecto diferente ; si bien el
interés se pagaba a papel, su tasa (7 ojo) era alta, y en los años
anteriores a la fuerte depreciación del signo monetario, la in-
versión resultaba provechosa. Pero en los últimos años, cuando
el pánico amenazaba, cuando se dudaba de la solvencia del go-
bierno, cuando el papel estaba notablemente depreciado, la si-
tuación cambia. Las cédulas bajan hasta treinta y tantos. El he-
cho que eran pagables a papel y transferibles libremente, con-
virtió en aleatorias las operaciones en cédulas, —siendo ésto la
principal razón de la especulación en la Argentina y Europa-
pues las cotizaciones subian y bajaban con cada fluctuación del
premio del oro.
Finalmente, la ley de creación del Banco Hipotecario Na-
cional fijaba en $ 50.000.000 el límite de la emisión de cédu-
las, cantidad que podía sobrepasarse sólo por leyes especiales;
pero esta previsión no constituía una salvaguardia en una ad-
ministración que abusaba de las “leyes especiales . De hecho,
no habla ningún límite de emisión excepto el fijado por los
— 47 —
apetitos del público comprador de cédulas. La emisión en
gran escala comienza en 1886; hasta entonces las operaciones
hipotecarias habían sido moderadas. Aunque el Banco Hipote-
cario Provincial operaba desde 1872, sólo había emitido pesos
76.557.000 en cédulas, de las que $ 49.745.000, estaban en
circulación en Diciembre 31 de 1885. En 1886, la circulación
total alcanzaba a 79.000.000.
Por este tiempo la expansión inmobiliaria entra en pleno
vigor y las prensas de los dos Bancos compiten en arrojar
más títulos. Los entendidos están de acuerdo en que antes del
87 las cédulas llegaron a Europa sólo en pequeñas cantidades;
pero a fines de este año ya circulaban en cualquier Bolsa euro-
pea de alguna importancia. Y este descubrimiento de un nuevo
mercado explica la “explosión” de las cédulas en 1887. En
Noviembre de 1886, comenzó sus operaciones el Banco Hipo-
tecario Nacional, emitiendo la serie A, de $ 20.000.000 (7 o|o
de interés, i ojo de amortización, y i ojo de comisión), que
quedó exhausta en Junio de 1887. La fuerte demanda obligó
al Banco a efectuar nuevas emisiones, de tal manera que al
año de su fundación ya había agotado el límite legal. En ese
año se efectuaron 3641 préstamos, de los cuales, 2042 en la
capital federal, 649 en la rica provincia de trigo, Santa Fe, v
el resto en varias provincias y territorios, y se establecieron
16 agencias en las provincias. En este período, sin embargo,
parece que el Banco siguió una política conservadora; concedió
en préstamo sólo el 44.84 ojo del valor de tasación de los in-
muebles, y a pesar de la fuerte demanda, sostuvo que no se
emitirían más cédulas más allá del límite legal.
Pero pronto cambió de tono. Las cédulas habían sido bien
recibidas y la presión política de los especuladores partidarios
del gobierno entró en juego para aumentar la emisión, ya que
la demanda, por otra parte, continuaba. Es así que una ley
de Agosto del 88 autorizó una nueva emisión de $ 60.000.00.
De este modo, el Banco aumentó sus emisiones; en tres
años emitió 80 millones y medio de cédulas a papel, y cerca
A
— 48 -
de dieciocho millones de cédulas a oro, y en 1890, una emisión
de $ 2.000.000, concluyó el nuevo límite de $ 1 10. 000.000.
• Por otra parte el Banco Hipotecario Provincial, no quedó
en zaga. En cuatro años (1887-90) sus emisiones ascendieron
^ $ 275*000.000 en cifras redondas. En conjunto, las emisio-
nes de los dos Bancos ascendían a $ 402.000.000 m|n.
La moderación del Banco nacional comparado con el pro-
vincial, se manifiesta en las cotizaciones de sus cédulas, que
hasta Abril de 1891, se mantuvieron entre 80 y 90; mientras
que el promedio general de las cotizaciones de las cédulas pro-
vinciales no pasa de 60 puntos en 1889-90. Después de la crisis,
estas cédulas no subieron arriba de 44.
El cuadro siguiente da el total de las emisiones anuales
de cédulas, el monto realizado y los pagos -anuales de intereses
y amortizaciones efectuados por los Bancos.
EMISION Y SERVICIOS ANUALES DE LAS CEDULAS, 1887-90
(MlI.ES DE PESOS papee)
Años Valor nominal Valor realizado Amortizaciones
^887 $ 94.679 $ 82.211 $ 8.239
.. 93.618 „ 92.951 ' „ 15.616
„ 153.894 „ 116.681 „ 23.167
„ 59.987 „ 38.699 „ 35.033
No es posible afirmar con precisión la parte de estas emi-
siones que fué a Europa. Pero el hecho de que la explosión de
cédulas coincidió con la aparición de éstas en los mercados
europeos y que el principal motivo de los Bancos fué el atraer
capitales extranjeros a un país que tenía pocos, indica que la
mayor parte se colocó en el exterior.
Basándonos en las investigaciones hechas en 1900 por el
estadígrafo A. B. Martínez y las del banquero E. Tornquist
en 1904, podemos tomar la cifra de 90 o|o como la porción
de las emisiones que se dirigiq al exterior. El cuadro siguiente
49 —
da la cantidad de cédulas que partió anualmente para el exte-
rior, y los intereses y amortizaciones pagados anualmente. Es-
tas cifras expresan el monto real pagado por las mismas.
PRESTAMOS EXTRANJEROS EN CEDULAS Y SUS SERVICIOS
ANUALES, 1887-90
(Miles de pesos oro) (i)
Monto realizado sobre
las cédulas vendidas en
Intereses
Año
el Exterior
y amortizaciones
1887
$ 54.138
$ 5.492
1888 .... .
„ 46.621
,, 9.498
1889
„ 55.885
„ 10.981
1890
» 13.975
„ 12.716
B. — C.\PIT.\LTvS EXTRA-N7ER0S EERROCARRILES.
Los años de especulación en tierras, fueron también años
en que la construcción de ferrocarriles alcanzó su máximo de
intensidad. Ya expusimos sus causas : la atmósfera artificial de
prosperidad causada por el ascenso de los precios, proveniente
de la depreciación del billete, la extravagante política de la ad-
ministración pública y la- ansiedad de los capitalistas británi-
cos de encontrar nuevas colocaciones para sus capitales. Vir-
tualmente, todo el capital invertido en este renglón vino de
Inglaterra.
Un cambio importante acaeció en la política ferroviaria.
Bajo el gobierno de Roca se estimuló la construcción de ferro-
carriles y el 45 o|o (en 1885) del capital total pertenecía a
líneas estatales (nacionales y provinciales). En 1890 las líneas
estatales sólo representaban el 10 o|o del capital total. En parte
este hecho se debe atribuir a las dificultades financieras de las
(i) Para obtener cifras a oro, hemos convertido los valores de
las cédulas a papel según el promedio del premio del oro en el año en
que ocurrieron las emisiones.
— 50 —
provincias y en parte es una característica de la administración
de Juárez. Los mensajes del 87 y 88 discurren sobre las ven-
tajas de la propiedad privada sobre la propiedad estatal. Pero
considerando este cambio en el conjunto de la política adminis-
trativa de Juárez, no puede dudarse de que el principal mo-
tivo fué el deseo de convertir las lineas en dinero efectivo.
Las cifras demuestran la gran expansión de los ferroca-
rriles. Desde 1881 hasta 1886 se construyeron 2500 millas. En
los cinco años siguientes las nuevas lineas ascienden a 4150
millas, duplicando la extensión total.
El gobierno estimuló las construcciones garantizando un
interés liberal sobre su costo. Estas garantías también fueron
concedidas en los primeros tiempos, pero nunca en las mao--
ñas proporciones de los últimos. Las .concesiones ferrovia-
rias se otorgaron sin consideración a las necesidades presentes
y futuras del pais, frecuentemente con propósitos “políticos”
y a menudo destruyendo otras concesiones previamente otor-
gadas. Quizás pudiera decirse que la inflación general no per-
mitió ver al gobierno las serias responsabilidades en que incu-
rría al conceder subsidios a lineas de dudoso beneficio, mientras
la ansiedad de los capitalistas británicos de absorber los títulos
argentinos de cualquier clase, fué un fuerte incentivo para los
promotores en la obtención de concesiones garantidas. Estas
concesiones alcanzaron a 15.443 kilómetros, con un costo má-
ximo de $ 309.167.072, y una garantía anual de $ 21 260
oro. ■ * ^
Felizmente, la mayor parte de estas lineas no fué cons-
truida. De lo contrario la situación del gobierno en 1891 frente
a sus obligaciones con el extranjero, hubiese sido doblemente
peor.
En el mensaje del 88 se decia que agregando el producto
de la renta de los ferrocarriles al oro recibido de los Bancos
en pago de los títulos de garantía de sus emisiones, “las obli-
gaciones externas de la república podrían ser extinguidas en
ocho anos”. Este argumento —obviamente una mera excusa
i
— SI —
para disponer de los ferrocarriles—, se vuelve doblemente in-
teresante a la luz de lo que ocurrió con la deuda pública en
los ocho años mencionados.
Las garantías causaron querellas entre el gobierno y las
empresas ferroviarias; éstas sostenían (a menudo con razón)
que las líneas se basaban simplemente en la garantía. Algunos
ferrocarriles no fueron construidos más que para obtener el
6 o|o prometido. También se originaron cuestiones debido a
que así que algunos ferrocarriles prosperaban no devolvían al
gobierno los beneficios que excedían al interés garantido en
compensación a las garantías pagadas anteriormente—, como
obligaba la ley.
Las inversiones de capitales extranjeros en este período
fueron extraordinarias. Según el Bconomist, el capital total
invertido en lineas privadas en 1885 fué de $ 76.500.000 oro.
En 1892, según el Ministro Hansen, el capital total fué de pe-
sos 312.500.000. El aumento fué, pues, de $ 236.000.000, y
cerca de tres quintos de esta suma corresponde a 1888 y 1889,
años en que la expansión alcanzó a su máximo.
Es difícil, debido a las deficiencias de las estadísticas, de-
terminar precisamente el monto del capital en esta industria,
distinguir el capital declarado del invertido y asignar a cada
año la cantidad correspondiente. Damos cifras provenientes
de la comparación de varias fuentes y hacemos notar que los
pequeños errores son de poca influencia respecto a los fines
que perseguimos.
INVERSIONES EXTRANJERAS EN FERROCARRILES
ARGENTINOS, 1885-91
(Miles de pesos oro)
$ 11.543
» 15.993
37.812
„ 89.419
1889
1890
1891
$ 51.897
„ 20.000
» 5.736
— 52 —
C. — Otros capitales privados.
El monto del capital invertido en otros rubros que en los
de cédulas, ferrocarriles y empréstitos públicos es mucho más
difícil de estimar. Nuestras cifras provienen de comparaciones
entre varias fuentes respetables. Esta falta de datos precisos,
sin embargo, no es tan importante ya que la corriente de estas
inversiones fué mucho menor que las tres corrientes ante-
riores.
La investigación de Mulhall en 1878 apreciaba* en pesos
21.000. 00 oro las inversiones varias. El Economist estimaba
estas inversiones, excluyendo a los Bancos, en $ 27.000.000
a fines de 1885, y el capital de los Bancos extranjeros en pesos
15.000. 000. Adoptando la práctica seguida por los banqueros
Tornquist y Cía. en su inventario de 1904, podemos conside-
rar existente en la Argentina, la mitad del capital de los Ban-
cos extranjeros. Por lo tanto, el capital total en 1885 fué de
$ 34- 50o* 000. En 1892 Domingo Lamas estimaba en pesos
85.000. 000, excluyendo los bancos extranjeros, la suma del
capital invertido en el rubro que consideramos.
De estas apreciaciones se puede concluir que las inversio-
nes varias eran relativamente pequeñas, no más que pesos
60.000. 000, en el período de fuerte expansión que estudia-
mos. Las inversiones varias comprendían Bancos, tranvías,
gas, compañías de tierras y colonias y principalmente socieda-
des hipotecarias. La única omisión importante es la de las es-
tancias; no encontramos datos sobre este rubro, pero desde
que los propietarios residían en su mayor parte en el país, los
capitales invertidos no constituían un item de mayor importan-
cia en el cómputo del balance de pagos externos.
D. — Total de préstamos privados an'uales.
Sumando las inversiones en cédulas colocadas en el exte-
rior, en ferrocarriles y otros rubros menores, encontramos el
total de los “préstamos privados” anuales y sus respectivos
intereses.
— 53 —
tmvfrRioNES anuales DE CAPITALES EXTRANJEROS
INVEESIONES^ANU^^^^ privadas, .885-189.
Año
1885
1886
1887
1888
1889
1890
1891
(Miles de pesos oro)
$
»»
»>
Capital
13-543
25.993
106.950
156.040
122.805
33.975
5-736
Intereses
$ 5-563
6.863
14-996
24-473
29.300
32.035
23-486
»
»»
fS
XI Préstamos Públicos en el Exterior
1886-90.
A Empréstitos nacionales externos.
' Como dijimos en el capitnlo IV, el aumento
pública nacional, provincial y municipal, en ^
^ j Ti-»T nnn noo Eli los CUICO auos siguientes
ílí» rerca de $ loi.ooo.uw. ^ .
la deuda pública se duplicó. Solo el gobierno nacional tomo
114 000 000$ en empréstitos extranjeros, de los cuales e mayo
fué el de oLs Públicas (5 %) P»!
tmcción del puerto del Riachuelo y las Obras Samtams de
la capital (i^S y 1886). Le seguían el emprésnto para la p^
wSn de la F. C. C. N. (.887 y .888), por $ H.ua.ooo
o?o el empréstito alemán (.887. por $ oro
tido' para e^ pago de la deuda del gobierno al Banco 1^.0^,
el empréstíto “interno” a oro, al 4 ll^ »l°. P»'
emitido en Londres y en el conun^tc europeo, » ¿
finalmente el emprést.to de Aguas Comentes y I ^
Buenos Aires, por $ 25.000.000 oro, que precip.to el p^.co
y obligó a la casa Baring a cerrar sus puertas en Nov.embrc
m r„adro situiente indica las emisiones anuales de la
— 54 —
deuda pública externa, y los pagos efectuados por el gobierno
nacional.
Al servicio anual de la deuda externa se agregó el 90 %
de los intereses de la deuda interna y los desembolsos anuales
en concepto de garantías ferroviarias.
BALANCE DE PRESTAMOS DEL GOBIERNO NACIONAL,
1886 - 90
(Miles de pesos oro)
Año
Préstamos
!
Intereses y amortizaciones
Saldo
(Col. 2-6)
Valor
nominal
1
Valor
realizado
2
Deuda
externa
3
Deuda
interna
4
Garantías
ferroviarias
5
1
Total 1
6
1886
$ 20.160
$ 16.128
$ 9.524
$ 2.634
$
384
$ 12.542
3.586
1887
» 38.465
» 33.744
» 10.403
» 2.678
»
840
» 13.921
+
19.823
1888
» 34.787
» 31.750
» 10.321
» 1.604
>»
838
» 12.763
18.987
1889 ^
» 13.246
» 13.067
» 11.677
» 1.162
3.738
>> 16.577
—
3.510
1890
—
» 11.287
» lio
2.919
» 14.316
—
14.316
Debe notarse que los servicios de intereses de la deuda
interna (col. 4) disminuían rápidamente. No hubo emprésti-
tos internos durante el período, salvo el empréstito a oro al
4 % de los Bancos garantidos. El cuadro indica además, que
los servicios de la deuda externa (col. 3 no aumentaron en
la medida que era de esperarse — en vista de las grandes emi-
siones anuales de nuevas deudas (cois. i y 2) — debido a que
una serie de empréstitos de conversión en 1887-89 redujo con-
siderablemente los servicios de las deudas anteriores. Sin
embargo, a causa de los crecientes desembolsos de garantías de
intereses ferroviarios (col. 5), el peso total de los pagos exter-
nos (col. 6) indica un sensible aumento durante el período.
La última columna del cuadro, el “saldo”, presenta claramente
la situación del gobierno. Indica que, a causa de los pesados
empréstitos, el gobierno estuvo, hasta 1889, recibiendo del exte-
rior más de lo que pagaba ; de este modo, podía hacer frente a
— 55 —
los intereses sobre los antiguos empréstitos con el producto de
los nuevos. Pero en 1889 la situación se invierte ; los intereses
sobrepasan los nuevos empréstitos. Esta inversión explica muy
bien la ansiedad del gobierno de efectuar nuevos empréstitos,
y confirma nuestro punto de vista de que el propósito real
oculto tras los complicados proyectos de nueva legislación mo-
netaria, era el de mantener la corriente de préstamos extran-
jeros. Así en 1890, sin el recurso de los prestamistas europeos,
la carga de la deuda externa cae sobre el gobierno, obligándole
a confesar su insolvencia.
La mención de otras dos circunstancias, no indicadas en
el cuadro, es necesaria para completar la comprensión de las
dificultades del gobierno. Para adquirir los títulos del emprés-
tito interno a oro (ley de Bancos garantidos, de 1887), las
provincias tomaron en préstamo grandes sumas en el exterior,
aunque en muchas ocasiones adquirieron los títulos prometien-
do pagar en oro, y no por entrega inmediata. El gobierno na-
cional emitió $ 196.882.886 (oro) de estos títulos, cuya cancela-
ción fué uno de los difíciles problemas de la década siguiente ; en
1890, el servicio de interés y amortización de estos títulos era
de $4.060.000 (oro), y como las provincias habíanse compro:
metido a su vez en el exterior, les era esencial el pronto pago
de estos servicios por el gobierno nacional, ya que de lo con-
trario, se encontrarían en la insolvencia respecto a los tenedo-
res extranjeros.
Todo el edificio del crédito publico descansaba, pues, en
la capacidad del gobierno nacional para cumplir sus obliga-
ciones internas y externas, capacidad que dependía a su vez
de la continuación de las corrientes de préstamos al nivel de
1887 y 1888. Es así que cuando la corriente bajó en 1889 v
cesó en 1890, la Nación y las provincias se encontraron en
bancarrota.
La otra circunstancia desfavorable para el gobierno, con-
sistía en el recaudo de sus rentas en papel moneda. Así, .en los
— 56
tiempos de severa depreciación del papel, los recursos no cu-
brían los gastos, pues algunas rentas públicas eran más o me-
nos fijas en carácter. Las tasaciones para la contribución terri-
torial no podían ser revisadas de semana en semana, ni las va-
luaciones de las importaciones — en que se basaban los dere-
chos, y que ni aún hoy son exactas — reflejaban los continuos
cambios de precio que ocurrían en cortos espacios de tiempo,
mucho menos en períodos tan instables como el de 1889-1891,
en que el premio del oro subió de 55, en Marzo de 1889, a
304, en Octubre del 91, experimentando violentas fluctuacio-
nes. Los grandes gastos públicos de este período se debieron
en parte a la extravagancia y en parte fueron la consecuencia
inevitable dd creciente premio del oro.
Aún nacieron otras dificultades para el gobierno, de esta
combinación de grandes préstamos y de circulación deprecia-
da. Los préstamos del 86, 87 y 88 al aumentar la oferta de
cambios tendían a mantener su tipo. Y esta parece ser
la razón por la que el premio permaneció bajo durante esos
años, a pesar de las grandes emisiones de billetes sobre una
circulación ya redundante. El gobierno, naturalmente, deseaba
la continuación de esta situación, fomentando la corriente de
préstamos, pues no sólo le suministraría recursos para pagar
los servicios externos, sino que el mantener el tipo de los cam-
bios y el valor del papel, le capacitaría para hacer sus compras
de oro en términos más favorables.
Así es que cuando los préstamos cesaron, decreció la ofer-
ta de cambios, y no habiendo disminución en la demanda — re-
presentada por los pagos de intereses a los capitales extranjeros,
importaciones, etc. — sino al contrario, un continuo aumento
debido al creciente volumen de los pagos de intereses, el cam-
bio bajó. Esta situación se empeoraba por la acción de los
especuladores, que teniendo en sus manos el oro que el gobierno
necesitaba para la compra de cambios, podían subir los precios
temporariamente tanto como deseaban. Los pagos de intereses
sobre *la deuda externa nacional de 1889 y 1890 costaron al
*
— 57
gobierno $ 4-902.000 y $ 3-658.000 oro, respectivamente, a
causa de las “diferencias de cambios”.
Es conveniente, en este lugar, señalar de nuevo que la
condición de bancarrota del gobierno no se debió simplemerite
a su mala administración y extravagancia, — que indudable-
mente existieron así en las empresas privadas como en las pu-
blicas. Muchas de las dificultades del gobierno, sin embargo,
eran inherentes a la situación, a la combinación de los presta-
mos y del papel depreciado. Una vez que estas fuerzas comen-
zaron a interactuar, es difícil decir cómo se hubiese evitado la
bancarrota nacional dél 90 y 91. si se recuerda que la Argen-
tina era un país joven y sin capitales propios, sin recurrir a
arreglos especiales, como se hicieron más tarde, destinados a
disminuir el peso de la deuda externa. ^
Esta descripción ilustra la naturaleza de la interrelacion
entre los préstamos externos y la depreciación del billete, y
las dificultades del gobierno. Pero lo que más nos interesa es
el estudio de esta ínter relación en el más amplio campo de la
vida económica del país. Para ello seguiremos el resumen de
los préstamos.
B Empréstitos externos provinciales y municipales.
Los empréstitos provinciales eran apenas menores que los
nacionales. Desde 1886 a 1889 inclusive, las provincias emitie-
ron empréstitos externos por $ 99. 759- 000 de valor nominal,
que produjeron $ 86.801.000 oro. Al principio de la decada,
el propósito principal de los empréstitos consistió en la cons-
trucción de ferrocarriles y otras obras públicas. Pero en la se-
gunda mitad, la principal causa radicaba en la necesidad de
fondos para adquirir los títulos internos a oro, de acuerdo .1
la ley de los Bancos garantidos. Estos empréstitos, ii en nú-
mero, alcanzaron a $ 50.975.000 (valor realizado de pesos
44,556.000). De ellos un total de $ 47.243.000 se emitió
en 1888.
Los empréstitos municipales, — los más importantes de
S8 -
los cuales fueron dos de la ciudad de Buenos Aires para obras
públicas, — ascendían a $ 34.860.000 oro de valor nominal,
y a $ 29.238.000 de valor realizado.
C. — Totai. de empréstitos públicos externos.
El siguiente cuadro nos da el:
TOTAL DE EMPRESTITOS PUBLICOS EXTERNOS
1886-90
(Miles de pesos oro)
Valor nominal Valor realizado
Nacionales $ 125.420 $ 106.109
Provinciales „ 99.759 » 86.801
Municipales „ 34.860 „ 29.238
Total ... $ 260.039 *$ 222.148
El efecto de estas desenfrenadas emisiones de empréstitos
fué duplicar las obligaciones externas de la república. El aná-
lisis más prolijo de la deuda pública durante el período fué
efectuado por el señor Emilio Hansen, Ministro de Hacienda.
Es el siguiente.
Estado de la deuda pública, según el ministro Hanseñ
DEUDA externa, diciembre 3I, 189I
(Miles de pesos oro)
1. — Nacional $ 204.960
2. — Provincial „ 143*325
3. — Municipal „ 24.590
4. — Intereses atrasados „
1 Provinciales $ 9*595
2 Municipales „ 697 „ 10.292
Total
s 383*173
5. — 90 % de la Deuda Interna a papel (es-
crita a oro) $ 11.925
6. — Garantías Ferroviarias „ 81.800
Total de las obligaciones Públicas Ex-
ternas $ 476.895
— 59 —
I
in. — Saldo o Balance de Préstamos
Ahora podemos formar el cuadro de los empréstitos pú-
blicos externos y de sus servicios anuales de intereses, y dedu-
cir los saldos.
SALDO ANUAL DE LOS PRESTAMOS PUBLICOS EXTERNOS
1886 - 90
(Miles de pesos oro)
Préstamos
Servidos de
intereses
Saldo
Año
1
2
3
4
5
6
7
8
9
Nado-'
nales
Provin-
dales
Muñid-
1 pales 1
Total
Nado-
nales
Provin-
dalcs
Munici-
pales
Total
(Col. 4-8)
1886. .1
$ 16.128
$ 25.459
—
% 41.587
>» 12.542
$ 7.159
S
200
$ 19.501
-f $ 21.686
1887..
» 33.744
» 10.912
$ 1.892
H 46.587
>» 13.921
8.043
»»
345
» 22.309
-f »» 24.239
1883..
» 31.750
H 48.810
» 11.200
» 91.760
» 12.763
» 11.610
>»
677
» 25.050
4. » 66.710
1889..
» 13.067
>» 1.620
» 16.146
» 30.833
» 16.577
»► 11.733
2,792
» 30.502
-j- >» 331
1890..
— r
—
—
» 14.310
» 11.733
2.157
» 28.206
— » 28.206
Debe notarse que los préstamos totales (col. 4) experi-
mentan un aumento en 1888, alcanzando a $ 92.000.000. En
1889 disminuyen fuertemente y en 1890, cesan. Mientras tan-
to, como se ve en la columna 8, los servicios de intereses se
acentúan rápidamente. La columna 9 muestra el “saldo” de
los préstamos públicos extranjeros, que indica que hasta
los nuevos préstamos exceden anualmente los servicios de in-
tereses en amplio margen, pero que en 1889 este margen se
reduce casi a nada, y en 1890, con la cesación de los prestamos,
todo el peso de la deuda externa cae sobre los gobiernos, resul-
tando que en 1891 éstos no pudieron responder a sus obliga-
ciones.
Combinando los totales de los préstamos privados dados
en el cuadro de la pág. 53, con los que acabamos de dar sobre
los empréstitos públicos, obtenemos el saldo general de los prés-
tamos para este período.
— 6o —
SALDO DE PRESTAMOS EXTERNOS, PUBUCOS Y PRIVADOS,
1886 - 91
(MitíS DE PESOS oro)
Préstamos
Servicios de intereses
Saldo
Año
1
2
3
4
5
n
7
1
1
Públicos
Privados
Tota
Públicos
Privados I
( Col. 3-6 )
1886
$ 41.587
$ 25.993
$ 67.580
^ 19.901
$ 6.863
$ 26.764
+ $ 40.816
.. no Qiiú.
t 1J Q1MÍ
..a -V7 QAft
^ IIA 1011
>887
40.04o
» lUo.yuí)
« 153.498
1888 ■
» 91.760
» 156.040
» 247.796
» 25.050
» 24.4731
9 49.523
+ » 198.273
1889 1
» 30.833
» 122.805
» 153.612
» 30.502
9 29.300
9 59.802
^ 93.810
1890
» 11.420
» 33.975
» 45.395
» 28.203
» 32.025
9 60.241
— 9 14.846
1891 ;
» 2.506
» 5.736
» 8.242!
j> 8.089
9 23.486
» 31.575
— » 23.333
Capítulo VII
La interrelación entre los Préstamos y el Papel moneda
En 1890, la situación crítica de 1884 - 1885 se repitió con
mayor intensidad. La primera crisis tuvo origen en los prés-
tamos liberales, que al producir más tarde un Balance de Pa-
gos desfavorable, hicieron subir el cambio hasta el punto de
exportación, y presionaron enérgicamente sobre las reservas de
ios bancos. Entonces, la depreciación del papel moneda se pro-
dujo, no por las emisiones excesivas, que no existieron, sino por
el estado adverso del Balance de Pagos. En 1890, la situación
se presenta con carácter más serio ya que al Balance desfavo-
rable se agregan las desenfrenadas y redundantes emisiones y
la especulación en oro y en tierras. La crisis fué más profunda
y la depreciación subsiguiente, más larga.
Antes de estudiar el pánico, haremos notar el extraordina-
rio volumen de los préstamos. En los cinco años, 1886-90, la
Argentina tomó prestado 668.000.000 $ oro. El total de su
pasivo, — incluyendo los préstamos públicos y el capital ex-
tranjero en empresas privadas — alcan2aba en 1892 a $ oro
^61 —
Q22 545.000. Cerca del 85 54 de este capital fué
década 1880-90 y alrededor del 70 54 en los ciiKO ^os 1885-90
"e^prSlos. huble^ bastado aún s.n Us ^e^ston.
excesivas para reproducir la situaaon del 84 5*
rorel flctór predominante y puede afirmarse que la depre-
ciadól del papel, no se debió tanto al colapsa de los prestamos
como a las emisiones redundantes. ^
B1 efecto de los préstamos sobre la arculacion ap
ciará mejor observando el siguiente cuadro sobre el
BALANCE ANUAL DE PAGOS, 1886-91
Años
Créditos 1
Débitos
Saldo
1
Eaporta-
danca
2
Préstamoa
3
Total
4
Imparta-
dones
5
lotcreaes
6
Total
7
(Cois. 3-6)
1886
1887
1888
1889
1890
1891
i
$ oro
69.835
84.422
100.112
90.145
100.819
103.219
$ oro
67.580 '
153.498
247.796
153.612
45.395
8.242
$ oro
137.415
237.920
347.908
243.757
146.214
1 111.461
$ oro
95.409
117.352
128.412
164.570
142.241
67.208
$ oro
26.764
37.305
49.503
59.802
60.241
1 31.575
$ oro j
1 122-173
104.657
177.935
224.372
202.482
98.783
$ oro
+ 15.242
-f 83.263
+169.973
+ 19.385
- 56.268
+ 12.678
Hasta el 89, los nuevos préstamos exceüen ios
i8¿ la situación se invierte. Los saldos comerciales
riTte i^ndo?' exceden a los primeros y el saldo se torna
nl^tilo ^ aV. - Mu- Pupel predominante de los pres-
'“°L“est?Snctsrtañ'omitido las remesas de los inmi-
granfe^y a lof fieros en el extranjero; pero estos .tems ton
L
w
— 62 — ,
de poca importancia, comparados con los otros. Si los inclui-
mos aceptando el calculo de Pellegrini, — que los estimaba en
$ 10.000.000 oro, — los Débitos aumentan, y los saldos se
modifican en la misma cantidad. Su inclusión acentúa la si-
tuación causada por la disminución de los préstamos en 1889
y por su cesación en el 90 y aumenta el déficit de este último
año.
Tampoco se incluyen los fletes pues no hay razón para ello,
pues, el método de calcular los valores de las importaciones y
exportaciones, y el hedió de que todos los transportes son ex-
tranjeros hacen que este item no sea “ni un crédito ni un dé-
bito ante nuestro país y el resto del mundo”.
Observando el siguiente gráfico de las cotizaciones de la
libra a noventa días, desde Enero de i888' a Mayo 1889, se
nota que los tipos son altos en 1888 y que en octubre del mis-
mo año, experimentan un rápido ascenso que dura hasta abril
de 1889. La baja ocurre en el período de las exportaciones,
en que debido al crecimiento de la oferta de cambios se pudo
haber esperado normalmante el alza de los tipos.
BALANCE DE PACOS Y BALANCE DE PRESTAMOS
1888 r889
Es que este aumento de la oferta fué sobrepasado por el
reflujo de la marea de los préstamos y por los crecientes ser-
vicios de interés. Comparando este gráfico con el que sigue so-
bre el Balance de Pagos y el de Préstamos, 1888-89, se con-
cluye que el tipo alto de 1888 corresponde a un aumento de
L
— 63 —
, , préstamos y que el subsiguiente tipo bajo se debe al des-
cLo de^ C Jva del balance de pagoe, causado a so vez por
la disminución de la corriente de aquellos.
TIPO DE CAMBIO
El resultado del movimiento de los cambios fue una^r^
importación de oro en 1888 (Importación -Exportación
,6 075, saldo neto positivo) y una gran exportación en 1889
(Im^'Lclón- Exportación saldo n^*™) -
Ly V recordar que los cambios no estaban ■i>s'<^dos^”»
existían los “cambios a papel” sino los “cambios a oro como
en los países a régimen metálico.
Por lo contrario, las transacciones internas se efectuaban
a papel, cuya circulación, junto con el premio del oro, el ba-
lance de pagos, y el saldo de importaciones y exportaciones
da en seguida:
Años
Papel en circulación
(Diciembre 31 )
Balance de pagos
Saldo de imporlacio-
nes y espoiiaciones
de oro
Premio del
oro
(Miles de pesos papel)
1
^ (Miles de pesos oro)
(Miles de pesos oro)
%
1884
1885
1886
61 .739 1
74.820
89.198
94.071
129.505
163.648
245.101
_ 13.856
+ 6.179
-f 15.242
4- 83.263
-1- 169.973
4. 19.383
— 56.268
4- 391
— 2.137
4- 12.378
_ 128
4. 36,075
— 16.681
4- 1.867
Par
37
39
35
48
91
151
1887
1888
1889
1890
l
- 64
Después de la crisis del 85 el premio continúa bajp hasta
1889, el balance de pagos es muy favorable y los movimientos
del oro son, en general, a favor del país. A partir del 89, el
premio sube rápidamente como consecuencia del juego de to-
dos los factores de la depreciación: la cantidad de papel au-
menta extraordinariamente; los préstamos decrecen y luego
cesan, mientras los intereses aumentan; el balance de pagos se
vuelve contrario; y el oro fluye del pais. La especulación en
tierras alcanza su máximo y los gobiernos se acercan a la in-
solvencia alarmando a los banqueros europeos
Tal es la situación previa el Pánico Baring.
Capítulo VIII ,
El período del Pánico Baring, 1890-95
I. — El Pánico
Los desesperados esfuerzos de los gobiernos para mante-
ner el premio del .oro y la corriente de los préstamos, hicieron
prever la proximidad del colapso del ck)> causado por el des-
quicio ñnanciero y monetario reinante.
En abril de 1890, el premio del oro alcanzaba a 209 % al
mismo tiempo que la escasez de circulante se hacía sentir a
pesar de la redündancia de los billetes, hecho paradójico expli-
cable por el alza de los precios causada por la abundancia de
papel.
A consecuencia de la escasez monetaria, las empresas crea-
das en el período de inflación comenzaron a liquidarse y el
valor de la tierra bajó rápidamente. En junio el Banco Nacio-
nal anunció a la casa de banca Baring Brothers & C? (i), Lon-
(i) Entre 1882 y 1890, esta casa había suscrito $ loi. 090.800,
oro de títulos argentinos. En 1890 se encontraba agobiada dé títulos
argentinos sin mercado, pues la frecuencia con que la Argentina re-
curría a los empréstitos, había alarmado al mundo prestamista.
- 65 -
dres, la suspensión del pago de los servicios de los emprésti-
tos internos. En julio estalló la revolución, y caído Célman, su-
bió Pellegrini, uno de los estadistas más capaces; llevaba un
serio financista de Ministro, el Dr. Vicente Upez.
El país entró en las garras de la crisis. El Banco Hi-
potecario Nacional, la Municipalidad de Buenos Aires y e
Banco Nacional cayeron violentamente en la bancarrota, y para
salvarlos se emitió 60.000.000 de pesos en bonos de Tesore-
ría. . ,
Mientras tanto, el gobierno nacional trataba de negociar
en Londres una moratoria de un año, bajo forma de un em-
préstito de £ 4.000.000, para hacer frente al servicio de la
deuda interna, sin presionar aún más el mercado de cambios
y producir mayores exportaciones de metálico. Pero tales ges-
tiones fueron interrumpidas por la intimidación de la Lasa
Baring, que “iría a la liquidación”, “a no ser que el gobierno
argentino hiciera frente a sus vencimientos y le dispensase de
la obligación de pagar las £ 1.460.000”, que constituía la ter-
cera cuota de un empréstito recientemente contratado. Estas
noticias precipitaron el colapso. La casa Baring cerro sus puer-
tas. Y el Gobierno argentino, así como las provincias y muni-
cipalidades, tuvieron que confesar su incapacidad para cumplir
SUS compromisos internos.
El déficit de la Nación en 1890, fué de $ 36.140.000
papel, y peor aún la situación de la Provincia de Buenos Aires
•a pesar de los nuevos impuestos creados y el recargo de los
existentes, pues estas medidas no bastaron para colmar las
deficiencias de los presupuestos. , ^ j 1
En 1891, llegó su hora a los bancos oficiales, después de
fracaso de los empréstitos emitidos para salvarlos: los dos
bancos fueron declarados en liquidación el 7 de Abril. La in-
vestigación de sus operaciones demostró claramente la conduc-
ta irregular y dolosa que habían seguido (balances falsos, di-
videndos imaginarios, préstam.os a “políticos” etc). El vera-
no del 91, marcó el período culminante del pánico. De julio
A
— 66
4 a octubre i8, se declaró moratoria general. El premio del
oro alcanzó a la inusitada cifra de 364 %.
El efecto de la crisis sobre los títulos y acciones puede
resumirse como sigue:
Fecha
Banco
Nacional
Banco
Constructor
Catalinas
BoIsa> etc.
Cédulas '
Provinciales
Precio del
oro
1889,
Agosto
347
150
265
74
175
1889,
Octubre
257
108
71
72
200
1890,
Marzo
105
25
28
51
260
1890,
Diciembre
105
8
18
50
320
1891,
Junio
30
4
9
40
400
TITULOS PUBLICOS Y ACCIONES FERROVIARIAS
Fecha
Empréstito
Público 1889
Empréstito
Público 1884
F. C. Gran
Sud
^F, C. Rosario
i
F. C. Central
Argentino
1889,
Marzo
92
100
220
185
219
1891,
Marzo
53
54
153
120
79
1891.
Julio
33
31
129
74
47
II. — Medidas Reconstructivas
El Pánico Baring fué el resultado inevitable de la política
de pagar las viejas deudas creando otras nuevas; estalló, cuan-
do la alarma de los banqueros extranjeros, no permitió prose-
guir este sistema de financiación.
Siendo el gobierno, el principal factor de la situación, de
él debieron partir las primeras medidas de reconstrucción. La
moratoria en el pago de los servicios de los empréstitos, fraca-
sada en 1890 a causa de las dificultades de la casa Baring, se
imponía de nuevo por dos razones, hasta que la producción
nacional aumentase las exportaciones y volviese favorable el
balance de pagos:
I? Por falta de recursos del gobierno; y 2° por el efecto
que el pago de los servicios tendría sobre los cambios y sobre
♦
J
]
i
1
— 67 —
el premio del oro, (ya adversos los primeros y elevado el se-
gundo) tanto más graves si se tiene en cuenta lo reducido del
mercado — en que un ligero aumento de la demanda de cam-
bios a oro, se manifestaba sensiblemente en los tipos y en el
premio, — y las maniobras de los especuladores, que en a
época de los pagos, lograban subir artificialmente el premio, tor-
nando más costosa la operación para el gobierno. El comité
de liquidadores o acreedores {receivers) de la casa Baring,
estudió el asunto, concluyendo que:
I? En cuanto a las finanzas argentinas, el gobierno sería
solvente si el oro estuviese a la par.
2? Las importaciones del país decrecían y las exportacio-
nes aumentaban su vitalidad; lo que constituía un saludable
síntoma.
3° Si la Argentina tuviese que comprar cambios sobre el
exterior para pagar sus deudas, el premio del oro ascendería
considerablemente haciendo más difícil aun la situación (Tal
era la opinión del representante del gobierno argentino, Dr.
V. de la Plaza).
4? Lo primordial consistía en el restablecmiento de la
circulación sobre bases más sanas. (Opinión análoga a la del
representante argentino) .
Después de este análisis de la situación, el comité firma
con el gobierno argentino un arreglo en Enero de 1891, cu-
yas disposiciones principales fueron como sigue:
I? El gobierno Argentino quedaba dispensado de la nece-
sidad de remitir fondos a Europa por espacio de tres años.
2° El comité concedía a la Argentina un empréstito de con-
solidación U^mding loan) de £ 15.000.000, garantizado por las.
rentas aduaneras.
3? Desde Enero i de 1891, hasta Enero i de 1894, todos,
los pagos de servicios se harían en títulos de este empréstito,,
exceptuando los del empréstito de 5 % de 1886.
— 68 —
4? El gobierno no podría aumentar sus compromisos den-
tro de los tres años citados.
5? El gobierno cancelaría billetes en la cantidad mínima de
15.000.000 pesos anuales, por tres años, siempre que el pre-
mio pasqse de 50 %.
El empréstito de consolidación cumplió sus propósitos in-
mediatos de descongestionar el mercado de los cambios al su-
primir la fuerte demanda del gobierno. Pero tenia un defecto
serio: sus autores estimaron en menos la gravedad de la crisis
suponiendo que en tres años el gobierno se rehabilitaría y sería
capaz de pagar la carga de sus obligaciones, aumentada por
los servicios del nuevo empréstito. De ahí que antes de los
tres años, el plan fuese abandonado y substituido por el “Arre-
glo Romero” (i) (1892) por el cual la Nación, sólo pagaría
una parte de los intereses, suspendiendo el pago del resto, y
tomaría ocho años más para volver a cargar por etapas suce-
sivas con toda la deuda. El “arreglo” resultó satisfactorio y
los servicios completos de interés se reanudaron en Julio 12
del 97, un año antes que el estipulado.
III. — La circulación y el Balance de Pagos
Examinada la situación, analizaremos la interrelación en-
tre los préstamos y el papel moneda.
A. Papel Moneda 1890-95
Al efectuar el plan de consolidación se creyó que dis-
pensado el gobierno de la necesidad de hacer remesas al exte-
rior, no sólo terminaría con los déficits sino que sería capaz
de cancelar anualmente 15.000.000 de billetes. Pero el pre-
mio del oro siguió elevado y las recaudaciones aduaneras, —
basadas principalmente en las importaciones, que se redujeron
considerablemente en este período — denotaron un fuerte des-
(i) Nombre del Ministro de Hacienda, promotor del plan.
— 69 —
censo Por consiguiente, hubo un déficit casi igual al doble del
para contraer la circulación, que con.rar«-
mente a lo previsto, sufrió mayor expansión.
Debe recordarse que todos los bancos
Nacional sucumbieron en el colapso y que con esta crisis ter
minó el régimen de los Bancos Garantidos. Los bancos pri
dos entrepron biUetes para rescatar ’
el resto de los títulos fué tomado por la Caja de Conversión y
,„emado_gadualmen^ tomó formalmente a su cargo todos los
billetes d^banco; a la cantidad existente en el 90, se agre-
ga on las emisiones francamente
; la emisión de 50.coo.ooo “ÍTisiV “Si-
dt Conversión al nuevo Banco de la Nación (1892), anti
• cipo” que una vez fracasada la subscripción de accmnes del
Banco se transformó de hecho en emisión incpertib e. E ^
total el aumento de papel entre 1890 y 1893 fue de 57
iones de pesos, que se reducen a 143 ^
cancelación de 14.000.000 efectuada en ese penoda Asija
circulación total de Diciembre de 1893 era de 306. 743- 000
pesos; y hasta 1899, sólo se contrajo en $ 15.000.000.
B. El Batanee de Pagos Internacionales, 1890-95
Respecto al Balance de Pagos, hay que notar, en este
período dos hechos principales: i) la cesación virtual de os
préstamos y 2) la inversión del Balance Comercial de desfa-
vorable a favorable. . . , ,
El gobierno después del Pánico no tomo ningún présta-
mo nuevo, y si las cifras de la Deuda Externa denotan un sdto
de 204.529 a 389.009 miles de pesos entre 1891 y 1900, se debe a
que la Nacióle hizo cargo de deudas provinciales y rescindió
las garantías ferroviarias por medio de emisiones de títulos.
Por consiguiente, el déficit del balance de Prestamos fue con-
siderable, y lo hubiese sido mayor, a no ser por la cesación
del pago de gran parte de los servicios de títulos al extranjero.
J
Vi
— 70 —
Las importaciones bajaron fuertemente y las exportacio-
nes aumentaron. El saldo se convirtió de desfavorable en ta-
vorable, inversión que explicaremos más adelante pues ahora
seguiremos investigando la interelación.
El cuadro siguiente da el
BALANCE DE PAGOS DESDE 1890 a 1895
(Miles de pesos oro)
Fecha
Balance de
Balance
Balance de
Préstamos
Comercial
Pagos
1
2
I — 2
1890
— $ 14.846
— 41.422
— $ 56.268
1891
— » 23.333
+ „ 36.011
+ „ 12.678
1892
— » 15-873
+ „ 21.889
+ „ 6.016
1893
— „ 20.130
— » 2.133
— „ 22.263
1894
— » 30.577
+ „ 8.889
— „ 21.688
1895
— „ 20.952
+ „ 24.971
+ » 4-019
C. El Premio del Oro, 1891-95
En el período 1888-91, la situación de los años 1884-85,
se repite pero con carácter más grave, pues al balance de pagos
adverso, se agregan las emisiones excesivas de papel moneda
y la especulación. Estos tres factores intervienen juntos en
la depreciación del billete; nuestra opinión, basada en el aná-
lisis es que la principal causa, consistió en la cesación de los
préstamos, que trajo un déficit en el balance de pagos y la
baja de los cambios, y produjo una gran demanda de oro
para la exportación. Con esto no negamos la gran importan
cía que en la depreciación tuvieron las emisiones redundantes,
sino que acentuamos la relación entre los préstamos y la de-
preciación; la cesación de aquellos trajo el colapso.
En 1891, la situación se complica. A pesar del balance
de pagos ligeramente favorable, el premio del oro se mantiene
elevado y esta discrepancia se explica por haber sido este año
el peor de la crisis, año de confusión y de bancarrota. Pero
a pesar de esta discrepancia de la relación entre el Balance
— 71 —
de Pagos y la depreciación, trataremos de estudiar en conjunto
el carácter de la interrelación en este periodo sin perder de
vista los otros factores que pudieron haber afectado el premio.
Nos valdremos de los promedios mensuales del premio
según el gráfico que sigue;
PREMIO DEL ORO. iHgn . 1895
. 1890 1891 1892 1893 1894 1895
En él se ve que el premio alcanza su punto más alto en
1891, y que luego declina hasta Diciembre de 1892; desde 1893
hasta mediados del 94, muestra un movimiento ascendente; y
en 1895, aunque su dirección es errática, tiende a descender.
Es difícil la explicación de este zig-zag. En parte se debe
al movimiento del comercio exterior ; en la estación de las expor-
taciones, el aumento de la oferta de cambios tendía a subir los ti-
pos y a bajar por consiguiente el premio ; en la estación de calma,
a bajarlos. Pero observando el gráfico, se ve que esta explica-
ción no satisface completamente. Por otra parte, las circuns-
tancias políticas muchas veces alteraron bruscamente el premio
aunque no en su tendencia general. Tampoco carecía de influen-
cia sobre el premio, en cortos períodos, la política de los bancos
respecto a los descuentos; apreciaban o depreciaban el papel al
hacer difícil o fácil su obtención. Además, la especulación en
oro en un mercado pequeño como era el de Buenos Aires podía
— 72 —
afectar temporariamente el premio; y las perspectivas de buenas
o malas cosechas también tenían su parte en las variaciones.
Pero la más poderosa de las fuerzas que ejercían una in-
fluencia temporaria sobre el premio consistía en las opera-
nes de los sindicatos europeos que habían suscrito títulos (aho-
ra depreciados) en el período de la inflación. La baja del
premio les favorecía doblemente, i) porque con ella aumen-
taba el valor de los títulos a papel que poseían; y 2) respecto
a los títulos a oro, al crear la impresión que las condiciones de
la Argentina mejoraban, beneficiaban su cotización. Para pro-
ducir la baja, del premio mandaban frecuentes remesas de
metálico al país, que ejercían una fuerte influencia temporaria
sobre el valor del papel moneda. Mas, la acción de los sindi-
catos no tenía ni carácter ni efectos permanentes.
En cambio, observando el siguietne cuadro sobre el
BALANCE DE PAGOS Y EL PREMIO DEL ORO, 1890-95
(Miles de pesos oro)
Fecha
Balance de pagos
internacionales
Promedio
anual
Dirección del premio
Papel moneda en
circulación (31 Dic.)
$ oro
%
$ oro
1890
—
56.268
151
Ascenso
245.100
1891
+
12.678
287
Ascenso
261.408
1892
+
6.016
232
Descenso
281.609
1893
—
22.263
224
Ascenso
306.743
1894
—
21.688
257
Ascenso
298.703
1895
4.019
244
Descenso
296.743
se ve que con excepción del año del Pánico, 1891, es notoria
la concordancia entre el balance de pagos y los movimientos
del premio. El premio baja cuando el balance se hace favo-
rable y sube cuando se vuelve “desfavorable” Encontramo.s
así, una explicación suficiente, y única, de la baja del premio
en 1892 y del alza en 1893 y 1894.
Observando la última parte del cuadro, debe notarse que
— 73 —
después del 91, no hay ninguna armonía entre el papel en cir-
culación y el premio del oro. Lo que prueba con suficiencia
que existía otra fuerza, además de las emisiones redundantes,
que producía las alteraciones del valor del billete, contraria- {
mente a lo que sostienen con frecuencia los autores argen-
tinos.
Capítulo IX
La solución del Problema del Papel Moneda
En los últimos años del siglo, se manifiesta un lento pero
perceptible recobro de los efectos del pánico Baring. El co- |
mercio de exportación denota ya una creciente vitalidad, y
aunque la cantidad de papel no disminuye, el premio del oro
comienza a declinar, hasta que, en 1899, la ley de Conversión
pone fin a las fluctuaciones. Estudiaremos la apreciación del
papel moneda en esta época.
I. El balance de pagos internacionales, 1895-1900
El primer síntoma de restablecimiento del país lo cons-
tituye la reanudación de los préstamos ; pero taies operaciones
diferían doblemente de las anteriores a la crisis; i) En cuan-
to a la procedencia, pues Alemania comienza a competir con
Inglaterra en el suministro de capitales, y lo mismo, aunque
con menor intensidad, hacen Francia y Bélgica; y 2) en cuan-
to a su destino; los nuevos capitales no se dirigen más a los
títulos públicos, y muy poco a los ferrocarrilees, sino a las
colocaciones que antes designábamos como “varias” (tranvías,
empresas de luz, comercio e industria, etc.) y que ahora adquie-
ren particular importancia. Según varias comparaciones, pode-
mos estimar en $ 20.000.000 oro la cantidad de capitales ex-
tranjeros invertida anualmente en 1895-19*^ rubro
“varios” .
Las dificultades con Chile al originar grandes gastos de ar-
mamentos, produjeron déficits en los presupuestos; y para lie-
— 74 —
nados se recurnó a empréstitos internos por $ 86.ooo.ooo.
Recordemos que alrededor del 90 % de estos empréstitos iba a
parar al extranjero.
Con estos datos podemos formar el siguiente cuadro so-
bre el :
BALANCE DE PAGOS INTERNACIONALES, 1895-1900
(Miles de pesos oro)
Fecha
Balance de préstamos
Balance comercial
Balance
de pajos
(Col. 3-6)
1
Préstamos
2
Intereses
3
Saldo
(Col. 1-2)
4
Exportación
5
Importación
6
Saldo
(Col. 4-5
$ oro
$ oro
$ oro
$ oro
•
$ oro
$ oro
$ oro
1895
17.197
38.149
— 201952
120.068
95.096
-f 24.971
+ 4.019
1896
37.144
39.863
— 2.719
116.802
112.164
+ 4.638
+ 1.919
1897
38.295
43.985
— 5.699
101.169
98.289
-f 2.880
— 2.810
1898
46.063
50.530
— 4.467
133.829
107.429
+ 26.400
+ 21.934
1899
24.966
54.698
— 29.732
184.918
116.851
+ 68.067
+ 38.335
1900
27.540
58.575
- 31.033
154.600
113.485
-1- 41.115
-f 9.082
El cuadro expresa:
I? Que a pesar de la renovación de los préstamos, su ba-
lance indica un déficit, causado por los crecientes pagos de in-
tereses (Col. 3).
2? Que este déficit es más que compensado por el Balance
Comercial favorable (Col. 6). La Argentina está haciendo fren-
te a sus responsabilidades con la exportación de sus productos
agropecuarios.
3? Que con una excepción en 1897, el Balance de Pagos
se presenta favorable.
Aunque impierfecto, este Balance de Pagos, hay razones
para afirmar que representa la situación con substancial exac-
titud. Salvo uno o dos lapsos de breve duración el cambio estuvo
sobre la par, lo que significa que el activo del país sobrepasaba
al pasivo en su balance. Lo mismo indican las siguientes cifras
de los movimientos de oro:
— 75 —
1
I
EXCESO
de las importaciones de oro
LAS EXPORTACIONES, 1895-900
(Miles de pesos oro)
TQrkr*
$ 4-541
1095
1896
.3-884
4-278 (i)
109/
Tan» ....
1099
1900
,. 6.653
Bajo circunstancias tan favorables, la baja del
una consecuencia lógica.
En el siguiente cuadro sobre el :
SOBRE
premio fué
BALANCE DE PAGOS, PREMIO DEL ORO Y PAPEL MONEDA
vxr.rTBCULACION, 1894-1900
Fecha
1894
1895
1896
1897
1898
1899
1900
(Miles de pesos oro)
Balance de
Premio del
Pagos
— 21.688 (oro)
Oro
257 fo
+ 4.019
ft
244 »
y*
+ 1.919
tt
196 »
— 2.810
tt
191 »
+ 21.934
tt
158 »
+ 38-335
tt
125 »
-1- 9.082
tt
I3I »
Papel Moneda en
Circulación (Dic. 31)
$ 298.703
„ 296.743
„ 295-166
„ 292.704
„ 292.047
„ 291.342
„ 295.166
se ve que la cantidad de papel se mantuvo casi estacionaria.^ Sin
embargo, el premio bajó 127 puntos. Por otra parte, también en
este período puede observarse que los movimientos del premio
estaban de acuerdo con el Balance de Pagos Internacionales.
II, La Ley de Conversión dE 1899
El punto más bajo que alcanzó el premio del oro fue de 125
% Aún hubiere bajado más, hasta llegar a la par, si juzgára-
mos por los Balances de Pagos Internacionales favorables y los
(i) Exceso de Exportaciones sobre Importaciones.
— 76 —
consiguientes excedentes de las importaciones de oro sobre las
exportaciones en la mayor parte de los años que arrancan de
1900. Pero la ley de Conversión formulada por el Ministro J.
M. Rosa y sostenida por Pellegrini y Tornquist, puso fin a la
valorización del billete, el estabilizar su valor en $ 0.44 oro. De
acuerdo a esta equivalencia se podría obtener en la Caja de
Conversión papel por oro y oro por papel ; para esto último la
ley disponía la acumulación de una reserva metálica suficiente.
La intención de Rosa fué terminar con las continuas osci-
laciones del premio del oro, tan perjudícales al comercio como
propicias a la especulación. Fuertes controversias levantó este
plan.
Se recordaba que el plan de 1867 fracasó por la violación de
las reservas por el gobierno y se afirmaba qíie lo mismo sucede-
ría con el nuevo plan. Sosteníase que éste implicaba la banca-
rrota del gobierno, al reducir su deuda hacia los tenedores de
billetes en un 25 %. Esta crítica era irrefutable; sin embargo,
los tenedores presentes de billetes, no eran los originales, desde
que los billetes pasaron de mano en mano. La Conversión al
tipo de mercado no representaba, pues, pérdidas para ninguna
persona determinada. Se objetaba que el plan de Conversión era
artificial y violatorio de las “leyes económicas”: sólo por el au-
mento de la riqueza nacional mediante el comercio exterior y
de la población, por el proceso natural de “crecer hasta alcanzar
la circulación” podría obtenerse una circulación sana. Rosa no
desconocía la importancia de la producción nacional sobre la
reducción del premio ; su plan, precisamente, nacía de las pertur-
baciones que traía consigo la baja del premio’ a causa de los sal-
dos favorables del comercio exterior; el papel había estado de-
preciado por mucho tiempo y entre 1890 y 1899, el premio me-
dio había sido de 235 % ; los precios de los bienes y servicios
— y de hecho toda la vida económica del país — se habían amol-
dado a la situación del premio alto. Y este papel tan depreciado,
que súbitamente comenzaba a valorizarse, causaba general per-
turbación. De ahí la razón del plan.
— 77 —
En el fondo de la controversia se agitaban los intereses
opuestos de los exportadores e importadores. Los exportadores
sus eos J en papel y vendían sus «
el extranjero y como los salarios eran menos sensibles
fluctuaciones del premio que los precios de los productos, cuan-
do Tañé subía, lo^s exportadores obtenían un nuevo margen de
ÍLe^c os Opuesta era la situación de los importadores^ Si
Í pÍm? subía, el pago de sus conspras en el extenúe
oneroso v si bajaba, se tornaba más faeil. En la misma s.tua
clon se encontraban las empresas industriales que teman que
remitir sus dividendos al extranjero. t o Vv <íin
Asi se explicaba la virulencia de la controversia. La ley s
embargo, fué aprobada terminando así la instabilidad de
transacciones y la especulación.
En conclusión, debemos señalar que
nue aseeuró el éxito de esta ley, fue la sucesión de los Balance,.
TpagS^ favorables al país. El aumento de la re^rva metálica
de¿de de esta circunstancia y el mantenimiento del sistema
conversión descansa a su vez en el de la reserva.
Es aún concebible que una serie de Balances to'avo ab e=
prolongados sobre un periodo tan largo como el de te Ba anee
Lorables de los últimos veinte anos, al drenar te re en a
metálicas, vuelva a traer el problema de papel. Y entonces
; continuarla siendo inviolable el oro de la Caja .
Capítulo X
Revista General
Hemos considerado la época de papel p
u suspensión de los pagos metálicos, en .885 a >a l'y
sión » .8», dividiéndola en «« ^
cinco años cada uno. El primero (1885-90) tue ei p
la expansión, de los grandes préstamos, de las emisiones
-78- .
I
I
sivas, de la especulación extravagante en tierras y en oro. El
segundo (1890-95) fué el período del Pánico Baring, de la
cesación de los préstamos, del colapso del sistema de los Ban-
cos Nacionales, de “la bancarrota temporaria del gobierno fede-
ral y de las provincias. Y finalmente, el período (1895-99),
de lento restablecimiento de la crisis — en que los préstamos re-
comienzan en escala moderada y el comercio de exportación
ofrece signos de extraordinario desenvolvimiento, y en que
se resuelve la situación de instabilidad de la circulación por la
Ley de Conversión.
En cada período, hemos encarado principalmente un pro-
blema : la relación entre el Balance de Pagos Internacio-
nales y el valor del papel moneda inconvertible. Es conveniente
ahora, hacer una revista general del período' completo, teniendo
en cuenta la idea central de los capítulos precedentes. Esta re-
vista puede hacerse con provecho en forma de diagrama.
El Gráfico siguiente compara la cantidad anual de moneda
en circulación con los promedios anuales del premio del oro. In-
dica a simple vista hasta qué punto los cambios en el valor del
papel moneda (denotados por el movimiento del premio del
PAPEL MONEDA EN CIRCULACION V PREMIO
DEL ORO. 1885 ■ 1899
320
280
240
200
160
120
80
40
0
%
280
240
200
160
120
80
40
0
1885 -6 >7 -9 -1800 -1 -2 -3 -4 1895 -7 1899
oro) se deben a las variaciones de su cantidad. No se ha trata-
do de construir las curvas en la misma escala (que por otra par-
te apenas sería posible) porque sólo nos interesa su dirección y
no sus cambios relativos.
Entre 1885 y 1887, el papel moneda aumenta en 20.000.0W
de pesos; el premio permanece casi estacionario (bajando de
37 % a 35 % en 1887) ; comienza entonces la gran expansión
de la circulación con la Ley de los Bancos Garantidos en 1887.
Al ascenso de la curva del papel moneda hasta 1891, sigue pa-
ralelamente el alza del premio. Desde este punto, la correspon-
dencia entre las dos curvas, cesa. El papel moneda continua
aumentando hasta 1893 ; pero el premio baja bruscamente des-
pués de 1891. En 1894, hay una ligera contracción en la can-
tidad de papel, pero el premio del oro sube hasta un promedio
solo superado por el de 1891. Después de 1894, la cantidad
de papel permanece estacionaria, mas el premio del oro baja
rápidamente hasta 1899. , • r. •
Hay pues sólo un periodo, el precedente al Pamco Baring,
en que la cantidad de papel moneda y el premio del oro estu-
vieron de acuerdo. Y en este período, actuaban todos los facto-
res que tendían hacia el ascenso del premio.
Comparemos ahora las fluctuaciones del premio del oro con
las del Balance de Pagos. El balance se expresa en millones
de pesos y el premio en porcentajes. La línea del centro re-
%
320
300
280
260
240
220
200
180
160
140
120
too
80
eo
40
20
1885 -6 -7 -8 -0 1890 -1 -2 -3 -4 1895 -6 -7 -8 1899
- „ bA!>xcfc M Pagos
PKtMIO OU 0M>
BALANCE DE PACOS Y PREMIO DEL ORO.
1885-1899
r
— 8o —
presenta el punto en que se igualan los “créditos” y “débitos”
totales. Abajo de esta linea el Balance es “favorable” a la Ar-
gentina; arriba es “desfavorable”.
Las dos curvas presentan una acentuada analogía. Cuan-
do el Balance es “favorable” (hasta 1888) el premio es bajo.
Cuando se toma en contra, alcanzando a su máximo en el gran
Balance “desfavorable” de 1890, el premio sube rápidamente.
K1 alza y la baja del Balance entre 1890 y 1894 concuerdan
aproximadamente con el ascenso y el descenso del premio. Y
la disminución de este en los últimos cinco años (1894-99)
concuerda con una alteración correspondiente del Balance, que
de_ desfavorable, se vuelve desfavorable.
Kn sólo dos o tres puntos existe una seria divergencia en-
tre las dos curvas. En 1891, a pesar del saldo favorable el pre-
mio sube. Atribuimos esta divergencia al pánico que fué cau-
sado por los grandes préstamos de los años precedentes que al-
canzaron su máximo en el Balance desfavorable de 1890. Es
digno de notarse el hecho que, el balance favorable de 1890,
se debió completamente a la falta de pago de los intereses aí
extranjero. Nuevamente en 1893, aparece otra divergencia;
el balance se vuelve desfavorable, pero el premio baja. Esta di-
vergencia, sin embargo, es más aparente que real. La baja apa-
rente del premio se debe completamente al uso de promedios
anuales. El promedio anual de 1893» es menor que el de 1892.
De hecho, sin embargo, el premio del oro subió continuamente
en 1893 después de bajar continuamente en 1892.
Examinando la dirección general de las dos curvas, sin fijar
la atención en años determinados, la concordancia entre ellas
aparece claramente y parece sostener la conclusión, alcanzada
en el análisis más detallado de los capítulos precedentes, que el
Balance de Pagos Internacionales ejerció una poderosa influen-
cia sobre el valor del papel moneda inconvertible.
SEGUNDA PARTE
Capítulo XI
Algunas Discusiones de Principios
Hemos visto en la primera parte de este trabajo que la al-
teración del Balance de Pagos Internacionales, (en que dominan
los préstamos) causa ante todo la variación en el valor del papel
moneda. Las variaciones en el valor del papel moneda causan a
su vez variaciones en el movimiento de las exportaciones e im-
portaciones. La investigación de cómo se efectuaron estos cam-
bios en el Balance Comercial,. y de cómo ocurrió la inversión
de este Balance en 1891, no.« ocupará en esta segunda
La explicación de la inversión del Balance debe ser precedida
por una investigación de los precios y costos. La situación
que analizamos, es diferente a la de los países a patrón oro^ en
lo que respecta a las variaciones en la moneda y los precios.
En aquellos, un Balance de Pagos favorable, al determinar la
importación de oro, causa el alza de los precios y el consipiente
estimulo a las importaciones y desaliento a las exportaciones,
un Balance desfavorable tiene efectos contrarios a los anterio-
res Se puede esperar exactamente opuestas variaciones en los
países a papel moneda, dice la teoría; y la investigación pre-
• sente sostiene esta conclusión. Un Balance de Pagos favora-
ble causa el alza del papel moneda, lo que equivale a decir que
causa la baja del nivel de los precios, medido rudamente por
el premio del oro.
— 82 —
Sin embargo, a pesar de esta oposición diametral en la di-
rección de las variaciones de precio, se produce el mismo resul-
tado final en los precios a oro. Con un Balance de Pagos favo-
rable, causado por nuevos préstamos, crecen las importaciones
y disminuyen las exportaciones, y con un balance desfavorable,
ocurre lo contrario.
La explicación de los cambios del Balance Comercial im-
plica el estudio de las variaciones de los precios de importación
y exportación comparadas con las de los precios domésticos y
lo que es más importante, con" la de los salarios y otros costos.
¿Cuál es la influencia del papel moneda sobre estos precios?
La explicación teórica estriba en que el papel moneda en
depreciación actúa como un derecho protector. Para el expor-
tador obra como una prima que fomenta el aumento de las ex-
portaciones; pues los precios de los productos de exportación
son precios a oro del mercado universal y su equivalente en
papel varía según el premio ; mientras que los costos que paga el
exportador (salarios, arrendamientos, etc.), tardan mucho más
que los productos en ajustarse al premio. Y la prima, consiste
en la superganancia del exportador. En cambio, el importador
experimenta el fenómeno contrario, ya que debe pagar sus pre-
cios en oro; si el premio sube, se ve obligado a dar más papel
por la misma suma de oro, lo que le induce a subir los precios
en papel, causando de este modo la restricción de la demanda, lo
que se traduce a su vez en la disminución de las importaciones;
además, la instabilidad de la situación le induce a no efectuar
nuevas compras en el extranjero y a reducir las ventas a cré-
dito en el país; de lo que resulta asimismo la disminución de
las importaciones.
El caso in\ erso sucede si el papel se aprecia : ganan los im-
portadores y sufren los exportadores. Tal fué la situación an-
terior a 1899.
Para este mecanismo no importa el monto del premio sino
el período de transición que transcurre entre el equilibrio de
<•
- - _ 83 -
todos !os valores a un determinado premio y el nuevo equili-
brio de aquellos al "nuevo pVémio. Dada la instabilidad de la
situación, estos períodos de transición se sucedían continua-
mente.
Investigemos ahora la verificación de esta teoría.
Capítulo XII
El Comercio Exterior: Algunas Consideraciones Generales
Casi toda la actividad de la Argentina se refleja en su co-
mercio exterior. El método para elaborar las estadísticas de
este comercio, ha sido deficiente y recién desde hace pocos años,
ha mejorado. El valor de las importaciones se computaba por
los precios de la “tarifa de avalúos*’ casi siempre en desacuer-
do con los verdaderos precios. Pero si estas estadísticas na
son aceptables como valores absolutos, sirven, sin embargo,
para la comparación de un año con otro y cuando están apun-
taladas por otros hechos se puede confiar en ellas. Las esta-
dísticas de las exportaciones, hasta 1892 han estado basadas
en las tarifas oficiales, pero tienen menos errores que las de
importaciones. A partir del 92, reflejan los valores del merca-
do. Las variaciones de la exportación fueron menos marca-
das y por lo tanto las conclusiones que se puede^ sacar de ellas
constituyen materia delicada.
En el gráfico siguiente puede verse el desenvolvimiento
de los valores de las importaciones y las exportaciones. Es
sorprendente el alza pronunciada de las importaciones entre
1885 y 1890, seguida de una abrupta baja de $ 142.000.000 a $
67.oco.ooo en 1891. Las exportaciones, en conjunto son más
regulares. El hecho parece ser que antes y durante el pánico
el crecimiento de las exportaciones fué gradual y no compa-
rable con el rápido ascenso de fines del siglo. Es de notar
las extraordinarias oscilaciones de los valores, indicadas en
- 84 -
r
VAU)R O* lAS IMPORTACIONES t EXPORTACIONES
tÍ81 1885 1800 1806 1006
En los siguientes capítulos investigaremos como se expli-
can los cambios en las exportaciones e importaciones. Parti-
cularmente, trataremos de explicar cómo sucedió la inversión
del balance en 1891.
El por qué de la inversión, parece radicarse en los cambios
del Balance de Préstamos. En el otro gráfico que sigue puede
verse la relación entre los préstamos y el comercio exterior des-
de 1880 hasta 1900. En él se indican los créditos y débitos de
la Argentina en relación al comercio exterior y a los capitales
extranjeros; antes de 1890, los nuevos préstamos anuales ex-
ceden los servicios de intereses y las importaciones a las ex-
portaciones ; después del 90 la situación se invierte : los intere-
ses exceden los préstamos y las exportaciones a las importa-
ciones.
Debe llamarse la atención sobre la notable similitud de
forma en los dos Balances. Casi invariablemente, un cambio en
el Balance de los Préstamos está de acuerdo con una variación
en dirección contraria en el Balance del Comercio. Las más
grandes fluctuaciones en este último parecen haber ocurrido
un año después del cambio en el Balance de los Prestamos .
Este retardo de un año en los últimos tiempos del período
1880-90 se debia a la conexión directa entre los préstamos
y las importaciones : gran parte del capital tomado en Ingla-
terra por las empresas ferroviarias se utilizaba en la compra
de materiales, de manera que un aumento de los préstamos en
IL
- 85 -
168) 1886 1890 1895 1900
un año se traducía en aumento de las importaciones en el año
siguiente. Pero esta conexión directa, no implicaba operaciones
de cambio ni por consiguiente, variaciones en el papel mone-
da, en los precios y en el comercio exterior.
Lo que nos interesa, y trataremos más adelante, es la co-
nexión indirecta.
«
Capítulo XIII
Papel Moneda, Precios y Salarios, en Relación al
Comercio Exterior
Cualquier investigación estadística en la Argentina, que se
remonte a diez años, tropieza con un material defectuoso y de-
ficiente en demasía, tanto más, si se trata de salarios sobre
los que los datos son escasos y malos. Los datos existentes so-
bre salarios se refieren únicamente a trabajadores urbanos sien-
do los de los rurales los que más nos interesar;. En un admi-
rable trabajo (i) de Buchanan, Ministro de los E. U. en la
(i) La Moneda y la Vida en la República Argentina. Revista de
derecho, Historia y Letras, 1898, pág. 147-
4^
— 86 —
Argentina, se encuentran datos dignos de fe sobre salarios, para
sesenta y nueve ocupaciones, con los que construimos números
indicadores para los años 1886, 1890, 1892, 1894 y 1896.
En cuanto a los precios de exportación, no hay dificulta-
des. Los correspondientes Números Indicadores se basan en
cincuenta cotizaciones de precio para nueve productos que com
prenden el 80 al 85 % de las exportaciones totales en el pe-
ríodo que estudiamos. El resto de las exportaciones se com-
pone de infinidad de Ítems insignificantes. La única omisión
importante se refiere al tasajo y al ganado, pues no consegui-
mos datos sobre ellos. Se ha tenido cuidado, de no incluir más
que los precios cotizados en el período de exportación ya que
el año comercial en la Argentina consta de un período de ac-
tividad y otro de calma, posterior al período de exportación.
Procedamos ahora a la cotnparación del papel moneda, de
los precios y los salarios con el propósito de investigar su re -
lación con el comercio de, exportación. El cuadro siguiente nos
da los tres factores en forma de Números Indicadores.
I
NUMEROS INDICADORES DEL PRECIO DEL ORO, DE LOS
PRECIOS DE EXPORTACION Y DE SALARIOS, 1886-1900
Año
Salarios
Precios de exportación
Precio del oro
Promedio
Mediana
f
Promedio
Mediana
1886
100
100
100
100
100
1887
—
—
97
91
97
1888
—
93
84
106
1889
—
—
118
102
138
1^
125
120
165
133
181
1891
.....
—
253
213
278
1892
138
133
232
213
239
1893
207
164
2S3
1894
146
146
209
176
257
1895
...
—
216
181
248
1896
161
161
204
153
213
1897
—
—
179
160
209
im
—
—
177
157
1899
—
—
138
124
162
1900
—
—
154
143
166
fuao OCL ORO. PRECIOS DE EXPORTACION
Y SALARIOS.
En el gráfico se ve que los precios de exportación fueron
muy sensibles a los cambios en el precio del oro aunque su as-
censo fué considerablemente menor que el de este último. Es
imposible decir si esta elevación de los precios de exportación
significa la del nivel general de los precios en la Argentina; se
precisaría conocer los precios de importación y los domésti-
cos, junto con los de exportación y determinar su importan-
cia relativa. Los precios de importación parecen haber subido
más que el precio del oro. Y dada la poca importancia rela-
tiva del mercado interno, es lógico suponer que los precios do-
mésticos de artículos exportables, estaban dominados por los
de la exportación.
Al considerar el nivel de los precios, los efectos que so-
bre él tiene el papel depreciado y el significado de estos efec-
tos sobre la población en general, es necesario distir^ir entre
ciudad y campaña. En la última el problema de la elevación de
los precios era menos grave ya que el campesino vivía en gran
88 —
parte de los productos de su propio trabajo, mientras que la
ciudad dependía del exterior y de la campaña.
Examinemos el efecto del papel depreciado sobre los pre-
cios de exportación y los salarios. Los precios de exportación
se movían en simpatía con el precio del oro; aunque no su-
bieron tanto como el último. Los salarios ascendieron, pero muy
lentamente. La regularidad de su ascenso talvez se encuentre
exagerada en la curva de los salarios del gráfico pues está cons-
truida con datos que se refieren solo a cinco años, esparcidos
en un periodo de diez años. Lo que sucedió en los otros años
no lo hemos podido averiguar.
Para conocer mejor el movimiento de los salarios, hemos
construido un Número Indicador para veintiún ocupaciones,
combinando los datos de Buchanan con lós del Censo de Bue-
nos Aires de 1887 y los del socialista Patroni para 1897. (i)
Estos números parecen indicar que en 1887, la tendencia ha-
cia el ascenso aún no se presentaba y que en 1897, hubo ten-
dencia hacia el descenso de los salarios. , Podemos concluir que
el alza no comienza antes de 1888 y continúa gradualmente
hasta 1896, y que luego, cuando el premio comienza a bajar,
los salarios tienden también a la baja.
El hecho esencial es que los salarios subieron mucho me-
nos que los precios de exportación. En cuanto a Jos salarios
de trabajadores rurales, que son los que más nos interesan nq
es posible obtener datos, pero ciertas informaciones^ permiten
» ■ . > 1 í
^ (i) Números Indicadores de los Salarios en Veinte y una Ocupa-
ciones, 1886-97. , . .
Año
Mediana
Promedio
.«Jl/ i vi
1886
100
100
1887 ' ^
97
;.:i ¡J JQQ. f/
1890
/I26
! . ! t -j 120 f i ;
, 1892 i
141
. 1 ■ ^!l t| ^33 *
^ 1 . .'44 I
167
1894 . - ,
1896
‘ 166
1897
' I4I
1 » i
145 . '
I i
I j
< . » I
-89-
afirmar que no subieron más que lo salarios de los trabajado-
res urbanos.' Con datos de J. B. Justo y Budíanan podemos
formar la siguiente comparación entre los salarios rurales y
el premio del oro. ,
^ ,1; i . >
'Años \ 1883-84 I 1891-92 1896 1898-99
Precio del Oro., par (= lOo) / 332 í 296 258
Salarios Rurales. lOo t¡ i. i79 214 214
\ *1
Existen hechos que indican que los salarios de los traba-
jadores en las cosechas no subieron más que los de otras ocu-
paciones. Los salarios de los obreros ferroviarios ascendieron
más que todos, principalpiente los de los obreros calificados,
respecto a los que se adopto una * esC^lS’ deslizante para el
ajuste de los salarios según las fluctuaciones del premio del oro.
Este retardo en el alza de los salarios y la sensibilidad de
los precios de exportacic» para ajustarse al premio del oro,
explican la “prima” de los exportadores cuando subía el pre-
mio y la desventaja cuando bajaba, Fenómeno que evidencia
claramente en sus artículos el corresponsal de “The Economist”
de Londres en la Argentina. ,
De acuerdo a esto, habría que esperar un, gran aumento de
las exportaciones en los primeros años de la última década
cuando el premio subía y una acentuada disminución en los
últimos, cuando el “premio descendía rápidamente. Sin em-
bargo' al “investigar las estadísticas, ' encontramos todo ’ lo con-
trario; como puede verse’en el siguiente gráfico en qué se ense-
ña el valor anual de las 'éxp’ortacionés desde 1884 hasta 1901,
(cesación de las fluctuaciones), que contiene además una
curva de ‘la dirección que' tomó el valor' de las exportaciones
y en la que se ha eliminado las fluctuaciones estadonales por
medio de un promedio móvil trianual. Se há dividido todo el
período en’ 'cuatro “partes “para facilitar' la 'comparación entre
el’ premio’' y 'la dirección general del ‘valor dé la's exportacio-
nes. Este gráfico demuestra que el movimiento de las expor-
90 —
taciones está en desacuerdo con la teoría — aunque la teoría
sea sana al sostener que un premio decreciente desaliente las
exportaciones como lo prueba la grita de los productores en
1898 cuando bajaba el premio. Esta clase de dificultades es
común en la investigación económica. Si los otros factores de
la situación hubiesen permanecido iguales {‘‘other things being
equal”), la teoría se habría verificado; más en la práctica se
desarrollaron fuerzas que anularon la acción de los factores
que suponía aquella. Examinémoslas.
VALOK DE LAS EXPORTACIONES.
*!^**'^ f*OUtmo KÚVA TUAMUAb
o*»
a Cima*
Una de las circunstancias de gran importancia en el co-
mercio de exportación, independiente de las condiciones mone-
tarias, consistia en las fluctuaciones de buenas y malas cose-
dlas ocasionadas por la acción de los factores naturales (se-
quías, lluvias excesivas, langosta, etc.) ; acción irregular e im-
posible de pronosticar, que obstaculizó las fuerzas antes estu-
diadas, a saber, papel moneda depreciado, premio fluctuante y
movimentos de precios y salarios.
El pron^dio móvil reduce a un mínimo las fluctuaciones
debidas a los factores naturales y permite comparar la di-
rección general de las exportaciones con el premio del oro. Pe-
— 91 —
ro aún así, comprobamos que los hechos no nmrchan armóni-
Qos con la, teoría.
Es que además de las irregularidades causadas por las
cpndicipnes naturales, existía la acción de otros factores que
secundaban o anulaban las fuerzas resultantes del premio. En-
tre 1885 y i;888, la facilidad extraordinaria de adquirir la tie-
rra por el mecanismo de los bancos hipotecarios, combinada
pon el crecimiento tan grande de la red de ferrocarriles — que
tipia los centros productores qon el litoral marítimo — , y el
fuerte aumento de la inmigración, constituyen una explicación
suficiente del crecimiento del comercio de exportación. Por otra
parte en 1890 y 91, cuando fracasó la especulación inmobilia-
ria, y los valores de las tierras bajaron más de 50 % en pocos
meses, algunas tierras comenzadas a cultivar por el estímulo
artificial de la inflación, fiieron abandonadas; y la crisis cau-
só una crecida emigración. Todo esto contribuyó, junto con
la casi completa destrucción de la cosecha por la langosta, a
que la producción disminuyese en esos años, y por consiguiente
lá exportación, a pesar del creciente premio del oro.
Otro factor tan importante como los anteriores, afecta-
ba de un modo diferente e independientemente del premio del
oro, la cantidad v el valor de las exportaciones: el progreso
en los métodos y la técnica agrícolas, (en los cultivos, clasi-
ficación del trigo, etc.).
Y finalmente, es preciso considerar la influencia de otros
hechos. El exportador compraba el producto a papel en Bue
nos Aires y lo vendda a oro en el exterior. Uno de los facto-
res qqe determinaban su precio de demanda, era el premio del
oro. Es por esto' que los precios de exportación eran tan sen-
sibles a la,s fluctuaciones del premio. Cuando el papel estaba
barato, el exportador ofrecía más billetes por 100 kilos de tri-
go ; lo contrario, si estaba caro. Supongamos que los precios
a oro sobre los que ej exportador basaba sus cálculos, hubie-
sen permanecido invariables de año en año; no hay razón en
— 92 —
tal caso para que los precios a papel pagados por las exporta-
ciones en Buenos Aires, no bajasen y subiesen en la misma me-
dida que el premio del oro; o, en otros términos, para que la
curva de los precios de exportación no fuese idéntica a la del
premio del oro. Si esto hubiese ocurrido, solo una cosa habría
impedido un aumento considerable en el comercio de expor-
tación durante el alza del premio: la falta de respuesta de la
cantidad de productos exportables al estimulo creado por la
diferencia de sensibilidad entre los precios de exportación y los
salarios.
Sin embargo, la curva de los precios de exportación, su-
bió considerablemente menos que la curva de las fluctuaciones
del premio y por lo tanto, en términos de oro, los precios de
exportación en realidad bajaron. El “valor de las exporta-
ciones” como los otros Ítems del Balance de Pagos, se expre-
saba en oro. Lo que se requiere de acuerdo a la teoría, es que
el creciente premio del oro estimule de tal manera el comercio
de exportación que el valor en oro de las exportaciones au-
mente. Pero desde que los precios en oro disminuyeron, el
aumento de la cantidad exportada (bajo el estimulo dSl extra-
provecho ocasionado por la “zaga” de los salarios papel, res-
pecto los precios a papel) tendría que ser considerable. Por
ejemplo un lo % de aumento en la cantidad exportada no hu-
biese aumentado el valor total de una determinada exporta-
ción si hubiese habido una baja de lo % en su precio a oro.
Pasamos entonces a otros factores distintos del premio
del oro, que afectaban los precios de exportación. El expor-
tador que deseaba comprar trigo en Buenos Aires, basaba su
precio de compra en cuatro factores: a) En el precio del tri-
go en los mercados extranjeros. Las cantidades de la produc-
ción argentina, — pequeña en relación a la mundial — tenían
que venderse a precios que no eran más que el reflejo de los
precios internacionales, b) En el costo del transporte oceá-
nico, calculados al tipo corriente del cambio, c) estos dos fac-
tores, — sobre los que no tenían control las circunstancias mo-
— 93 —
netarias u otras, — determinaban el precio que el exportador
podía ofrecer en Buenos Aires; y d) en el premio corriente
del oro basándose en el cual convertía en papel su precio de
conqira en oro. ^
Debemos considerar entonces, los factores que controla-
ban los precios de exportación en oro; lo que haremos consi-
derando separadamente cada producto.
Capítulo XIV
Las principales exportaciones consideradas individualmente
I. — Lana
Considerareirips las estadísticas de las exportaciones de la
lana con el propósito de explicar las fluctuaciones del comer-
cio, refiriéndonos principalmente al estado de los pr^xios. ^1
gráfico siguiente demuestra lo poco que este comercio estuvo
influenciado por las fluctuaciones del valor del papel: en el pe-
tXPOtTACIONES DE LANA Y, PRECIO DEL ORO.
1806- 1899
ifOMOM IMMCABOSCS
1886 1888 1891
...... Caotim» •• !.*■•
•«s— * Mi Om
“ 94 —
ríodo en que el premio del oro subió acentuadamente, i8^
y 1891, y cuando ocurrió la inversión en el Balance Comercial
las exportaciones de lana decrecieron; y por el contrario, cuan-
do a fines del siglo el premio bajó rápidamente, las exporta-
ciones demostraron considerable vitalidad.
A trechos puede encontrarse la influencia del premio, no-
tablemente en los años 1886- 89, cuando el valor de las ex-
portaciones y el premio subieron juntos. Pero en esta armo-
nía intervinieron otros factores no menos imp'Drtantes que
los rhonetáfios, tales como la expansión ferroviaria e ifimobi-
liaria, las operaciones de los Bancos Hipotecarios. Además,
entró en juego otro factor de peso que actuó directamente so-
bre el valor de las exportaciones por medio ^e su efecto sobre
los precios a oro: el estado de la demanda extranjera. Los
precios extranjeros subieron pronunciadamente 'én estos años
y se reflejaron en los précios a oro de la lana argentina. Es
por esto que subió tanto el valor de las exportaciones en el
período 1886-89, aunque la cantidad exportada ascendió mu-
cho menos.
En 1892, también hubo un aumento en el valor y en la
cantidad de las exportaciones, en correspondencia con el alza
del premio; esto se debe a que a fines de 1891, en que el pre-
mio bajaba, no conviene a los exportadores vender su lana,
mientras que en 1892 la situación se torna favorable, y al es-
tímulo del premio ascendente responden la cantidad almacenada
el año anterior y el producto de la nueva esquila.
De nuevo en 1894 y 1895, el aumento de la cantidad ex-
portada y el ascenso menor en las cifras de los valores expor-
tados, a pesar de la baja de los precios europeos, se explica
por el premio del oro.
Pero, a pesar de estos casos aislados, puede afirmarse
que en general, la conclusión es contraria a la que teóricamen-
te se esperaba. Es que otros factores obstaculizaron la acción de
las fuerzas de la teoría, destruyendo su efecto lógico.
— 95 —
Hicimos ya referencia al principal de estos factores: el
estado de la demanda extranjera, reflejado en el precio que se
ofrecía por la lana argentina. El 'período 1890-95 fue noto-
riamente de bajos precios en Europa ; mientras que en 1895-
1900, los precios volvieron a subir. Este movimiento fue pre-
cisamente inverso del ihovimiento 'del premio del oro en la
Argentina y detnostró tener mayor influencia sobre el comercio
de la lana que Vste último.
Así el año 1893, es un buen ejemplo de cómo los precios
europeos afectaron el comercio de lana. En 1889 una tone-
lada de lana argentina se compraba a $ 400 oro; en 1892, a
$ 287 y en 1893 a $ 2Ó0 oro. Esta baja de los precios, combi-
nada con el hecho que en 1893 la 'demanda europea consistía
en lanas finas, y las lanás argentinas no tenían tal calidad, ex-
plica el descenso de lás "exportaciones en ese año.
Después del 90, el derecho de exportación de 4 % sobre
productos agropecuarios (excepto cereales) tendió también a
deprimir las exportaciones de lana. Pero el hecho que las can-
tidades exportadas experimentan un aumento considerable, a
pesar de los malos años 1890 y 1893, indica que este d^echo
no obstaculizó intensamente el volumen de las exportaciones.
Las cifras sobre las cantidades, indican además por su gran
regularidad, que los factores de mayor importancia en el co-
mercio de la lana influenciaban los precios a oro del textil,
que eran el reflejo de los precios europeos.
En el gráfico siguiente puede verse la similaridad entre
las fluctuaciones del valor de las exportaciones de la lana y el
precio a oro de este textil. Solo en dos puntos, en 1^2 y en
1894-95, hay divergencia entre las dos curvas del gráfico. Y
estos años son precisamente aquellos en que los movimientos
del premio del oro parecen ofrecer una explicación suficiente
del movimiento de las exportaciones. Fuera de ellos, el “pre-
cio a oro” de la lana y el “valor a oro total de la lana” expor-
tada, se mueven juntos, probando claramente que el factor
— g6 —
PRECIO EN ORO DE LA TONELADA DE LANA Y VALOR
M Las EXPORTAaONES DE LAMA -f ^jp
irúHcm nrmcABOM*
1890 1898 1399
-T.r.t N U, u,.
que domnaba el precio a oro de la lana, los precios europeos,
dominaba también los principales movimientos del comercio del
texüL Y en tanto que los precios europeos se movían en di-
rección contraria al movimiento del premio del oro, durante
la mayor parte del período, el resultado fue la anulación de los
e ectos del papel depreciado sobre las exportaciones.
II- Cereales
A. — Bl Comercio de Trigo
Aquí también actúan fuerzas complejas. El gráfico si-
guiente sobre la cantidad y el valor del trigo exportado entre
1884 y 1900 y el precio del oro, indica la irregularidad de las
fluc^aciones de las curvas de cantidad y valor, debidas prin-
cipalmente a las malas cosedlas de 1886, 1889 y 1897 y a las
pérdidas del 1895 ; el gran ascenso de valor de 1899, a pesar
— 97 —
de los bajos precios europeos se explica por la abundancia de
las cosechas. Pero por más que el agricultor estuviese a merced
de los agentes naturales y del estado de la demanda exterior,
debió obtener buenos beneficios a juzgar por el prodigioso cre-
eXPORTACIONES DE TRICaV PRECIO DEL ORO. 1884
KVIinM IMMCAKWU
1884 1887 1891 1895 1900
TtKo KkrocTtf»
- • M Tiic- Es—tM»
— «.rMCI» BCL O—
cimiento de la cantidad exportada; pues, de lo contrario, no
hubiese sembrado tanto. Otras fuerzas cooperaron además ha-
cia este crecimiento. Una de ellas, fué sin duda, el creciente
premio del oro; un alza del premio iba seguida por aumentos en
la exportación del trigo (1891 y 1894). Por otra parte contribuye-
ron mucho al crecimiento la expansión de los ferrocarriles; el
aumento de la inmigración, de las transacciones inmobiliarias;
las operaciones hipotecarias; la mejora de los métodos agrícolas
y en los métodos y facilidades para el almacenaje, clasificación
y embarque de los cereales.
La baja de los precios europeos, entre 1890 y 1895, res-
pecto al trigo como a la lana, tendió a disminuir el valor de las
exportaciones. Pero esta tendencia fué contrarrestada por el
- 98 -
notable aumento de las cantidades exportadas. La baja de los
precios europeos tendió a anular la influencia estimulante del
creciente premio del oro sobre las exportaciones.
B. — Maíz
El trigo y la lana fueron los dos grandes artículos de ex-
portación en el período considerado y sus fluctuaciones carac-
terizan bien el movimiento de las exportaciones. En cuanto
al maíz son tan grandes y bruscas las fluctuaciones (ver el grá-
fico) debidas a las irregularidades de las cosechas, que nos
parece fútil investigar la relación entre sus exportaciones y el
premio.
CANTIDAD DE MAÍZ EXPORTADO. >886.190»
HÚltOM» IWMCAPWI8
III. Conclusiones
¿Hasta qué punto, pués, el movimiento del comercio de
exportación está de acuerdo con la teoría?
Los Números Indicadores de los precios de exportación
denotan que estos eran muy sensibles a las fluctuaciones del
oro. Los salarios seguían al oro, pero muy lentamente.
— 99 —
La prueba de que el premio afectaba las exportaciones se
manifíesta en la forma como los productores y los exportado-
res regulaban sus actividades en vista del premio, almacenando
sus productos, en lo posible, cuando este bajaba.
Pero el valor de las importaciones no está de acuerdo
con el precio debido:
a) A la baja de los precios europeos, que neutralizaba
el efecto del creciente premio.
b) A la acción irregular del clima y a la acción destruc-
tora de la langosta.
Muchos factores causaron la expansión de las exportacio-
nes (el progreso técnico económico, etc.) y entre ellos el cre-
ciente premio del oro (de mínima influencia). Si estos factores,
fuera del premio, no hubiesen existido (J^others things hcen
equaV*) la expansión de las exportaciones habría estado en ar-
monía con el premio.
Capítulo XV
k
El papel moneda y los precios en relación al comercio
de Importación
Según la teoría, el premio creciente del oro estimula las
exportaciones y deprime las importaciones. Acabamos de com-
I probar que el primer efecto no se ha verificado en la realidad.
Veamos ahora el segundo.
El examen de las importaciones es más sencillo que el de
las exportaciones; en aquéllas, la influencia del papel depre-
ciado no está obscurecida por tantos factores como en éstas.
Por otra parte, como veremos más adelante, la disminución de
las importaciones ocurrió realmente y en considerable exten-
sión. Determinar hasta qué punto esta disminución se debe
atribuir al premio, será nuestra tarea.
El cuadro siguiente enseña la alteración que acaeció en el
j
t
(
J
rJ
— 100 —
comercio de importación comparado con el de exportación du-
rante los cuatro años 1889-92, en que se efectuó la inversión
del Balance Comercial.
BALANCE COMERCIAL, 1889-92
(Miles de pesos oro)
Año
Export.
Import.
Exc. de Export
Ecx. de Import.
1889
$ 90.145
$ 164.570
$ 74.425
1890
„ 100.819
„ 142. 241
• • • •
41.422
1891
„ 103.219
„ 67.208
$ 36.011
• • • *
1892
» 113-370
„ 91.481
„ 21.889
• • • é
La inversión (1891) _ ocurrió no por un aumento de las
exportaciones (que fué de 3 % en 1891), sino por una dismi-
nución de las importaciones (53 %). En el gráfico siguiente
se verá con más claridad el movimiento del comercio.
NUMEROS IVOICADORE DE LAS EXPORTACIONES E
tUPORTAaONES. 18S61896
(nOHtlHO KASC M LOS ONCE AMOS)
En el otro gráfico los Números Indicadores del valor de
las importaciones se comparan con el premio del oro en el pe-
riodo 1886-96. Después del 89, los movimientos de las dos cur-
vas están completamente de acuerdo con la teoría. Sube el
I
1'
lOI —
premio y bajan las importaciones. En los años siguientes, sin
excepción, las dos curvas están en relación inversa.
•NUMEROS INDICADORES DEL VALOR DE LAS
IMPORTACIONES V EL PREMIO DEL ORO. ifi86 i«g6
(PWM£»IO base H los ONCS’amOS)
; Pm«w ml o*.
Antes de 1889, aparece la relación entre las importa-
ciones y el premio; a pesar de que éste crecía, aquellas seguían
su marcha ascendente. Es que intervinieron “otros factores”.
En primer lugar el alza del premio fué moderada ; en segundo
lugar este fué el período de expansión, de inflación desmedida
del crédito personal que tendió, tanto a aumentar las compras
en el exterior, como a activar el resto de las transacciones co-
merciales. Esto se manifestaba principalmente en el aumento
de las importaciones de artículos de lujo y de consumo a pesar
de que sus precios subían con el alza del premio.
El gráfico siguiente indica las variaciones relativas entre
todas las importaciones y aquellas de artículos de consumo úni-
camente, y las compara con los movimientos del oro. Las im-
portaciones de articules de consumo suben entre 1886 y 89
a -pesar del creciente premio, pero este ascenso es menos pro-
— 102 —
nunciado que el de todas las importaciones y está más en con-
formidad con las suposiciones teóricas. Sólo en 1889 aquella
categoría de importaciones se mueve en la misma dirección
que el premio y en los años posteriores al 89 su dirección se
muestra más en simpatía con aquel, que todas las importacio-
nes, particularmente en 1891-92 y en 1895-96.
MPORTACIONES DE COMESTIBLES. BEBIDAS, TABACO
V TEXTILES. COMPARADAS CON EL TOTAL DE LAS
IMPORTACION V EL PREMIO DEL ORO. 18S6 ■ 1S96
iNaicAowes : tAse noMCDio dc twc«
» TtITtLCt
— - l-Mai. BU.
Las importaciones de artículos de “lujo” y consumo no
explican pues suficientemente la inflación extraordinaria de las
importaciones. La principal causa de esta inflación fué el ca-
rácter de las otras importaciones (de materiales de construc-
ción y otros artículos productivos), que vinieron como conse-
cuencia directa de operaciones de préstamos efectuadas en el
extranjero; préstamos que al no originar operaciones de cam-
bio tampoco alteraban el valor del papel ni por lo consiguiente
actuaban indirectamente sobre el movimiento del comercio ex-
terior.
— 103 —
Los grandes préstamos anteriores al 89 para la construc-
ción de ferrocarriles, son acompañados de crecidas importacio-
nes de materiales de construcción y artículos de hierro. Estos
préstamos cesan en el 91, pero los materiales continúan lle-
gando como resultado de las operaciones anteriores. (Ver el
gráfico sobre Préstamos Ferroviarios e Importaciones de Ma-
teriales de Construcción).
PRESTAMOS FERROVIARIOS. £ IMPORTACIONES DE
MATERIALES DE CONSTRUCCION. lOfr-ilgÉ
«MMB*
I ■ M.mi.tu M C..fT*«cct4a
PCUBVIMU
M CMmecci*.
PtMiviAaiA. mU HitBM
> * AitScvím M Hicbm
En el gráfico de más abajo se ha trazado las curvas de
las variaciones relativas de (i) las importaciones en general (2)
de las importaciones de materiales de construcción y artículos
de hierro, y (3) de las importaciones dé materiales de cons-
trucción únicamente . La de estas últimas, en los primeros años,
cuando los préstamos fueron considerables ascendió más que
la de las importaciones en general. En los últimos años, cuando
cesan los préstamos, baja abruptamente esta curva. Las im-
portaciones totales, entretanto, suben y bajan en simpatía con
los movimientos del premio.
P
— 104 —
iWllEROS INDICADORES DE TODAS LAS IMPORTACIONES
Y DE LAS IMPORTACIONES DE MATERIALES DE
CONSTRUCCION. 1886 . iHq6
BAtt ■“ PMWCDIO DC ONC* «ÑAS
'■Al Ta»íi tul» iMMMACWn»
• •* -■ Y»tiíi*v« i, C»««»v«i4«
ni* Hitn*
* ABTtcvww N Hiwm
M C*amum4a
■«•••vuiu U«fc««iBn
Este gráfico explica porqué las importaciones no se mo-
vieron inversamente al premio en el período 1880-90 : gran par-
te de las exportaciones eran directa consecuencia de las ope-
raciones de préstamos de los ferrocarriles.
Pero el resto de los préstamos (nacionales, provinciales,
municipales, cédulas, etc. y necesariamente una parte de los
préstamos de ferrocarriles) dió origen a operaciones de cam-
bio, influenciando por lo tanto el papel moneda. Las impor-
taciones directas sólo eran una parte del total ; la mayor parte
de éste se constituía de importaciones sobre las que actuaba
el premio, cuyo efecto depresivo, cuando ascendía, puede ob-
servarse en el gráfico anterior : en 1889, las importaciones to-
tales declinan a pesar que las de materiales de construcción
(para los ferrocarriles) no alcanzan su máximo sino hasta 1890.
Por consiguiente, respecto al comercio de importación los
— IOS —
hechos son concluyentes. En el importante período 1889-96
las curvas de importación y el premio del oro, se mueven in-
versamente. ¿En qué forma se efectuó esta relación inversa?
Esta pregunta nos lleva a la comparación de los precios de
importación con los salarios y el prenúo del oro. Sólo conse-
guimos datos sobre 18 artículos de importación (alimentos y
tejidos) y únicamente para los años 1886, 1890 y 1896 que mar-
can respectivamente el principio de la depreciación del papel,
su período culminante, y el primer año de marcada apreciación.
El siguiente cuadro compara los;
NUMEROS INDICADORES DE LOS PRECIOS DE
IMPORTACION, SALARIOS Y EL PRECIO DEL ORO, 1886-96
Año
*
Salarios
Precios de imporfación
Precio del oro
Promedio
Mediana
Promedio
Mediana
1886
100
100
100
100
100
1887
—
—
97
1888
—
— ■
100
1889
—
—
—
138
1890
125
120
347
313
181
1891
—
—
278
1892
138
133
—
239
1893
—
—
233
1894
146
146
—
257
1895
—
—
—
—
248
l896
161
161
380
293
213
Aunque estos datos son incompletos, puede afirmarse que
los precios de importación fueron afectados más intensamente
que los salarios y aún más que los precios de exportación.
Y7
— io6 —
StíMEROS INDICADORES DE LOS PRECIOS DE
IMPORTACION. SALARIOS. Y DEL PRECIO DLL ORO. iSS6*iag6
Es de importancia secundaria el hecho que los precios de
importación hayan subido más que el premio del oro. Lo fun-
damental es que subieron mucho más que los salarios redu-
ciéndose asi la capacidad de gran parte de la población para
comprar articulos importados, cuyos precios subían rápidamen-
te. Por otra parte, y de un modo inverso, así como el expor-
tador goza de una “prima” cuando crece el premio, el^ impor-
tador se perjudica pues, en tal caso, tiene que pagar más papel
por el oro que tiene que remitir al extranjero para pagar sus
compras, que si el premio hubiera permanecido fijo. Estos dos
hechos, junto a la misma instabilidad de la situación de un
premio creciente, explican bien la disminución de las importa-
ciones. La teoría por consiguiente se verifica.
— 107 —
Capítulo XVI
Conclusión
El propósito de esta investigación consistió en averiguar
la teoría del comercio internacional en un país de papel mo-
trincon^rtible. Nos propusimos «er si de un ^njunto^
factores y hechos complejos resultaría, después del análisis.
un armasL de tendencias y principios en
suposiciones teóricas. Para esto, en cada etapa del prob ema
relacionamos los hechos a los principios y los principios a ^ =
íS”s""«nd0 sólo las conclusiones de clara comprobaron.
Se hace ahora necesaria la consideración del
conclusiones, de sus limitadones, y de su s.gn.ficado en
teoría del comercio internacional. mip
En cnanto a la validez de los datos, se puede 1“'
a oesar de ciertas deficiencias, los rasgos esenciales de la si
tuición han podido establecerse. Por otra parte, en la presente
investigación se trató de averiguar tendencias generales y por
lo tanm los pequeños errores en los datos tienen muy poco
alcance ulterior ; además los principales movimientos y vana-
jr=rcn los briances, precios, etc. - fueron tan vs.hles qne
no es posible vacilar sobre su acaecimiento.
Los datos en conjunto concuerdan con el
tPÓrico La investigación da la misma explicación de la inver
•' balance comercial que la teoria. Especialmente mam-
teta tsÍa —Su en« el balance de pagos internacm
lies y el valor del papel moneda, sobre la qne descansa toda
luelll El resto de la teoria, que afirma que los cambros en
e? valor del papel moneda traen consigo alteraciones en las
oortaciones e importaciones por medio de la intensidad con q
premio del oro afectan los P-- 7
costos también se comprueba, aunque, como vimos, solo ^
necto ’al comercio de importación; en lo que respecta al de ex-
portación, los resultados no son concluyentes a pesar de que
— io8 —
actuaban las fuerzas que analizamos, pues junto a éstas y en
otras direcciones, obraban factores más poderosos. Tomando
la investigación en conjunto, si se considera la multiplicidad y
la complejidad de las fuerzas que actúan en cualquier situación
económica — y especialmente en un período de expansión y pá-
nico, tal como el estudiado, — el grado de verificación de la
teoría en los hechos acaecidos en la Argentina resulta notable.
Por otra parte, al considerar el conjunto de la investiga-
ción, dos puntos deben merecer nuestra atención, pues hacen
más fecundo el significado de la teoría. El primero gira alre-
dedor del comercio exterior. En casi todas las discusiones teó-
ricas, se establece el efecto estimulante de un creciente premio
sobre las exportaciones y apenas se considera el efecto de este
premio sobre las importaciones. Y sin embargo, en el caso da
la Argentina, es este último aspecto el que comprueba la teoría.
En nuestra opinión este hecho es una característica de los paí-
ses agrícolas con papel moneda depreciado, debida a la mar-
cada diferencia en el carácter de los productos que exportan e
importan: las exportaciones están constituidas por productos
agropecuarios y las importaciones por productos manufactura-
dos; los productos de exportación son pocos en número y cons-
tituyen una parte reducida de la oferta mundial, mientras que
las importaciones son múltiples y de variadas fuentes.
Y estas diferencias entre las características de las impor-
taciones y exportaciones en los países agrícolas tienen su sig-
nificado respecto a los efectos relativos que el papel de-
preciado tiene sobre ellas. Las exportaciones de carácter agrí-
cola están sujetas a las irregularidades de la naturaleza, de ma-
yor influencia que el factor monetario. En cambio las importa-
ciones, formadas de artículos manufacturados, no están relati-
vamente afectadas por las condiciones naturales. Además desde
que las exportaciones al constituir sólo una pequeña parte de
la producción mundial, no fijan sino reflejan los precios mun-
diales (precios en oro), las fluctuaciones en estos precios, afec-
— 109
tan el valor total de las exportaciones más intensamente que lo ^
oue el premio del oro afecta los precios domésticos a papd.
Y cuando el comercio de exportación se compone principa -
mente de pocos productos, es probable que el efecto de las
variaciones en el precio mundial de uno de ellos tenga mayor
influencia sobre el valor total del comercio de exportación, que
el fluctuante premio del metal. Por el contrario, e comercio
de iiriportación debido al gran número de sus artículos, de t
diversas fuentes, es menos susceptible de marcadas alteración »
cuando fluctúan algunos precios individuales .
En otros términos, parece probable que en los Paises agrí-
colas los “otros factores” son más capaces de permanecer igua-
Íe7 o Labrados en el caso de las importaciones que en el
de las exportaciones.
T-> Uiacr en la teoría es general la afirmación
En segundo lugar, en la leorid ca g ‘Miclnra-
oue en países de papel depreciado los cambios están
dos” Pero el caso de la Argentina demuestra que presencia
ir pape? moneda no implica necesariamente esta dislocación
pLfef mecanismo de los cambios se efectuaba de un modo
idéntico que en los países de patrón oro.
En conclusión, esta investigación se ha ocupado prindM-
f Int; hechos V consecuencias provenientes inmediata
:ttaduioene,Ba,an« —
pósito ha consistido en investigar que s diferen-
^ ‘^nprínflos de transición entre ios aiicic
?eT4'stfdorde equuLo” en el Balance de Pagos y comparan
l-a nSSL'Sgos pedo-
i
f
t
lio —
dos, y presentarse empañadas por otros factores, son difíciles
de verificar aún en la situación relativamente más simple de
países a patrón oro. Fútil seria entonces averiguar su validez
en las complejas condiciones de una situación de papel moneda
depreciado.
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'tores. . . . .A/. ■ . 6 12 2d .
a) Protectores. . . .... V/. 2; o , X2 34 .
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